Día 84: La calma.

Ese es mi objetivo. Una nimiedad, vamos.

Malditos objetivos, que siempre tengo que tener alguno en mente, en vez de vivir en paz. Ya empezamos con las contradicciones.

El hecho en sí de tener un objetivo ya me hace perder la calma….odio los objetivos. Implican plazos y autoevaluaciones, y lo que quiero es paaaazzzz.

Me gustaría saber si a todo el mundo le pasa lo mismo o me ha tocado en la rifa una mente que hace teorías de todo (eso me dice mi hermana).

Seguramente dejar fluir los acontecimientos da más calma pero a mí me da por hacer una tesis con todo. Eso no ayuda nada a “mi objetivo”, pero así soy. Aceptación.

Por otro lado, lo mismo que tengo esta tendencia a teorizar, también tengo otra tendencia innata, que es una gran ventaja en el tema que nos ocupa hoy. Y es que todo me importa un pimiento, no me gusta esta expresión pero es la única decente que se me ocurre. Es una tendencia al pasotismo que me acompaña desde que nací y afortunadamente contrarresta bastante mis demás neuras variadas.

Además, como ya sabéis, estoy aprendiendo mucho últimamente. Es más, creo que me he documentado incluso demasiado… Así que no me extraña que la teoría se me salga por las orejas.

Podría engañarme a mí misma, que también se me da muy bien, y creerme que estas teorías son para ayudar a la humanidad, (una vez solventado el pequeño y nada pretencioso inconveniente de que la humanidad me escuche,claro)… y quedarme tan feliz Y EN SUPERCALMA, que tener la conciencia tranquila no tiene precio. He ayudado al mundo!!!

Pero eso es hacerme trampa a mi misma… y no llego a tal extremo de gilipollez, de momento.

Me he querido volver un ser espiritual en 2 días, igual que todo lo que hago en mi vida.

La primera vez que cogí unos patines me los puse y ya salí patinando directamente, sin aprender, y lo que es peor, sin practicar. Otro día dije, me apetece pintar un cuadro,… y pinté Las Meninas. Lo gracioso es que no me quedó mal, ni tampoco me caí demasiado con los patines. Pero eso hago con todo. No hay término medio. Resultados ya!

Pues va a ser que cuando se trata del espíritu, no hay atajos.

No puedo pasar de ser una neurótica a la calma total, por mucho que me haya leído todos los libros al respecto y toda la teoría de todos los autores de todos los tiempos en 2 meses.

Lo he asimilado, e incluso me atrevería a decir que lo he entendido, y ya sé lo que quería saber y a lo que quiero llegar.

Ahora el cuerpo me pide práctica. Y el universo me pondrá en situaciones para que practique. Seguro.

A ver, el Yoga me ha ayudado mucho y por supuesto que en el tema “calma” , mis avances son gigantes. Y esto me sale solo. No es otra de mis teorías.

A veces me puedo convertir en un “observador externo de la situación”. Eso me encanta. No me implico en situaciones en las que hace un año hubiera sido Juana de Arco, por ejemplo.

Y no me refiero a situaciones “externas”, en las que esté yo presente pero no se me vaya la vida en ello. Que antes también me implicaba en esas situaciones que deberían darme igual, donde hubiera movida allí estaba yo con el hacha de guerra.

Me refiero a que consigo no implicarme en situaciones realmente importantes en mi vida. En vez de reaccionar, observo. Y acepto. Y mantengo la calma. Eso no quiere decir que no haga nada ni tome medidas al respecto, pero desde la tranquilidad y “viendo (o sintiendo) más de lo que se ve a simple vista”. Aaaah…ahora tengo poderes… bueno, todos los tenemos pero hay que entrenarse. A cada uno le costarán más unas cosas que otras. Pero al final se aprende.

Con el yoga me estoy volviendo mucho más elástica física y mentalmente.

Ayyynnsss… La calma. “Nos estamos conociendo”, como dicen las famosas, y me cae muuuuyyyyy bien.

Me acuerdo de la otra “amiga” que tenía antes. La ansiedad. Era una… bueno, el corrector no quiere ponerlo, yo por mi lo pondría. Pues es tan… puñetera que le ha sentado fatal que ya no quiera saber nada de ella, y de vez en cuando viene a verme a traición. No le abro la puerta pero no me gusta que esté ahí fuera porque la intuyo. Vais, vais.. mala pécora!

Me queda mucho por delante. Pero a partir de ahora creo que va a haber menos teoría y más práctica.

Espero que el universo cuando me haga las prácticas, no me ponga en un incendio o algo así con mi nueva amiga, que ya me veo que desalojan, y la calma y yo tan tranquilas como 2 felices tizones.

Pues nada, yo contando mis progresos y desvaríos a la 1 de la mañana, porque con lo del cambio de hora estoy cual búho. No me gusta nada, no sé por qué tardo tanto en acostumbrarme. Y tampoco entiendo por qué nos tienen que marear de esta manera…. gggrrr… keep calm, habíamos dicho.. Vaaale..

Me acuerdo de mi abuelo, que no le daba la gana de cambiar la hora y seguía con el horario de siempre. Nunca la cambió. Seguía acostándose y levantándose a la misma hora. La suya. Y comiendo también…, esto ya sería un problema en su casa, digo yo. Pero el hacía lo que quería y no lo que le decían que había que hacer. Libre total vivió. Yo también quieroooo..

A ver, mi situación no es la misma, pero se puede intentar. Además hay que valer para vivir libre. Yo creo que sí que valgo… por lo menos genética y afortunadamente voy bien servida por todos lados.

Día 41: Hoy he estado en otra dimensión.

Pues escribo este post desde la sala de espera de urgencias.

Yo no quería venir, odio los médicos, más que odiarlos (pobrecitos),me dan pánico. Tengo el síndrome de la bata blanca, y el de la aguja ya ni te cuento.. es ver una y me desmayo.

Pero llevo 3 días con dolor y pinchazos en el pecho, y mi hermana me ha “mandado” venir. Y aquí estoy, toda sensata pero escribiendo para no pensar.

Además mi querida mente me está dando ideas por si me quedo en blanco.

¿Te imaginas que la palmo ahora, en mi año sabático?.. Pleno a la idiotez sería. Ahora que he decidido la actitud que quiero tener el resto de mi vida…

Pero no os preocupéis que sí estáis leyendo esto es que he sobrevivido (al revés que en las películas).

Siempre y cuando no me peguen algo peor porque el panorama aquí es dantesco.

Hay un cartel bien grande que pone:

” Sea usted solidario. Los virus no son considerados una urgencia. Si es su caso acuda a su centro de salud”. Pues debajo del cartel y por todas partes está lleno de griposos estornudando, tosiendo y cosas peores.

Qué mala energía hay aquí. Y no precisamente por enfermedades. El ambiente está caldeadito, porque hay pocos médicos y el tema va despacio.

Oigo quejas por todos lados, los de los virus se están indignado… algunos se van. Entra un hombre al que la enfermera reconoce porque le dice que ya ha estado esta mañana. El hombre le contesta que al final no ha entrado porque se ha cansado de esperar y que por eso vuelve por la tarde pero como “ya está apuntado” desde esta mañana pues, “le toca ahora”.

Los de los virus se alzan en pie de guerra y casi lo linchan. Vaya ganas de pelea tienen para estar enfermos.

De pronto la escena se vuelve surrealista y patética, todo el mundo empieza a quejarse y a despotricar contra el hombre díscolo que por cierto no parecía en sus cabales pero bueno, y ya de paso, contra el sistema sanitario.

No sé cómo acaba el tema porque me llaman ya para entrar. Menos mal.

Tras varias pruebas me dicen que probablemente sea un dolor muscular y que me tome un ibuprofeno. (El otro día en yoga me hice la superwoman en una postura invertida y sospecho que por ahí van los tiros) .

Cuando salgo me voy lo más rápido que puedo porque veo que se está haciendo rebaño, mala cosa, oigo por ahí que van a poner una queja.

Mientras vuelvo a casa dando un paseo a ver si el frío mata los virus que habré pillado, se me representa otra vez la escena en la cabeza.

Y me alegro porque me doy cuenta de que yo estaba como en otra dimensión.

Dos cosas sobre todo, son las que no quiero ni de lejos en mi realidad.

La primera es la QUEJA. Aparte de que no sirve absolutamente para nada, desde fuera queda fatal. Quien no para de quejarse debería reconsiderar su actitud. Porque además se retroalimenta y mientras más te quejas más te enfadas. He visto esta tarde cómo la gente se iba calentando y cada vez estaba más enfadada.

Y lo segundo es la MENTALIDAD DE REBAÑO . Otra cosa que precisamente produce el efecto contrario al que pretenden las ovejas. Hay quién piensa que la unión hace la fuerza, pero a mí me parece que los rebaños son altamente manipulables.

Pues vamos que he pasado una tarde la mar de entretenida. Como siempre digo, en mi anterior vida seguramente me hubiera unido al rebaño, pero ahora el único efecto en mí, ha sido hacerme la espera más divertida.

Y ya en casa tranquila, mientras acabo de escribir esto, se me ocurre una lectura más profunda que no me gusta nada.

Seguramente alguna de las personas que estaban allí no era por un virus.

A lo mejor para alguien era el día 1 de un cambio de vida forzoso, por salud. Entonces dramáticamente le va a dar la risa cuando se acuerde de lo que le importaba que el médico fuera lento o que un señor se intentase colar.

Perspectiva por favor.

Que hay cosas importantes y cosas que no. Ya sé que todo es relativo, pero hay cosas objetivamente más importantes que otras, aunque haya personas empeñadas en malgastar energía y llevarse malos ratos por tonterías.

Eso, como todo, se puede intentar pulir. Pero hay que querer. Esta frase la digo mucho y creo que la seguiré diciendo. Es como un mantra espontáneo que me sale.

Estando en el mismo espacio y tiempo que otras personas, en realidad puedes estar en otra dimensión. Como yo esta tarde.

Día 39: Alineación en vez de alienación.

A veces veo… resultados. Hoy ha sido un día de prueba total. El universo me estaba haciendo un examen y creo que he aprobado con nota.

Me han pasado una serie de pequeñas calamidades de esas que una sola no pasa nada pero todas juntas te sacan de quicio. En mi anterior vida, hubiera terminado montando un pollo a alguien, seguramente al último, cronológicamente hablando, que es el que hubiera sacado al Hulk que se ha ido gestando durante toda la mañana. Le hubiera tocado al del banco.

Pues, contra todo pronóstico, calma total. Además es que me ha salido automático, no he tenido que contar hasta diez ni nada parecido. He ido aceptando todo y ya arreglaré mañana lo que no he podido solucionar hoy.

Mis reacciones empiezan a ser coherentes con cómo quiero ser. Y eso es mucho decir, porque una reacción es eso, una reacción. No es premeditada, sale sola, vamos. Así que me he sorprendido a mí misma favorablemente.

Mi profesora de yoga dice que es muy importante la alineación. Y ahora empiezo a entender que no se refiere sólo a la del cuerpo. Me estoy “alineando” , lo siento, empiezo a ser coherente con los valores que elijo tener de forma natural. Digo “elijo”, pero en realidad lo que estoy haciendo es “recordarlos”. Porque yo era así, pero el mundo en lugar de alinearme me ha alienado. Menos mal que ya he descubierto que soy libre para ser como me dé la gana. Y si yo puedo después de 20 años viviendo alienada nivel Dios, todos podemos. El caso es querer hacerlo. Porque salir de la rueda rutinaria aunque no te guste tu vida , cuesta, y da miedo.

Y es que nadie hace lo que dice. Te venden una cosa y lo que compras es algo totalmente distinto.

Encima la sociedad está empeñada en “parecer” en vez de en “ser”.

Y es una incoherencia que por muchas vueltas que le doy no lo entiendo. Porque te vas a gastar la misma energía o más en parecer que en ser. Agotador. No me extraña que acabemos todos mal de la cabeza.

En las tiendas, en los bancos, en los restaurantes…en cualquier sitio por dónde vas importa mucho la imagen y todos quieren parecer eficientes, por ejemplo . ¡Pues sedlo!.. pero de verdad que salvo honrosas excepciones, nadie se preocupa en serlo, solo en parecerlo. Y así nos va.

No me entra en la cabeza. Yo creo que incluso te estresas más pareciendo que siendo, pero bueno…

Y lo peor es que a escala personal es lo mismo. Será porque ahora me fijo más, presto atención a lo que me cuentan y la verdad es que alucino. Ya no es parecer, es incluso presumir. Todo el mundo te cuenta el buen trabajo que tiene, el dinero que gana y lo maravillosa que es su familia. Y luego todo parecido con la realidad es pura coincidencia. Todo fachada. No entiendo esa energía malgastada en que los demás pensemos que te va muy bien. ¿No preferirías que te fuese bien DE VERDAD?. No sé, al menos considerar la opción.

Es que ya ni siquiera es vivir por encima de tus posibilidades, es otra cosa distinta, peor y tremendamente enrevesada, porque va enfocada a que los demás te tengan envidia. No vivir de forma enfocada a nuestro interior, malo, pero vivir de cara a lo que piensen o digan los demás ya es ser “mu tonto”, te estás tirando piedras sobre tu propio tejado.

He visto personas que incluso disfrutan cuando alguien les tiene envidia. O sea, disfrutan provocando sentimientos negativos, lo que es lo mismo que contribuir a hacer un mundo peor. ¿Eso queremos, en serio? Si ni siquiera es natural, sólo los humanos estamos pendientes de estas gilipolleces, los animales incluso se ayudan entre ellos. Me pregunto cómo hemos llegado hasta aquí, a estos valores.

Parece imposible que el mundo entienda que se es mucho más feliz siendo auténtico. Te sientes muchísimo más libre. Hacer las cosas para uno mismo y no parar los demás.

Si no te gusta tu realidad, de verdad que la puedes cambiar, yo lo estoy haciendo y doy fe de que se puede. Pero no malgastes tu energía en que los demás piensen que tu realidad es distinta, eso no te va a hacer sentir mejor, lo prometo.

Ya sé que este post parece un sermón, pero me he permitido “aconsejar” porque he visto resultados en mí misma en muy poco tiempo y quiero compartirlos. Y porque entiendo que habrá más gente que, como yo, haya detectado que algo no va bien en el mundo, y empiezan a plantearse cosas. Mi experiencia es que una vez que te decides a “ser libre” pierdes el miedo. Y no tengo ninguna duda de que cada vez vamos a ser más los que lo decidamos.

A falta de un manual de apoyo en este camino, recomiendo la serie “Big little lies”, que acabo de terminar de ver hoy. Además de ser buenísima y muy entretenida, hace reflexionar (por lo menos a mi) sobre el “parecer” y el “ser”. Buenísima.

Día 37: Puñetera impaciencia.

Hoy ha caído una gran nevada en casi toda España y han tenido que cancelar muchos vuelos en Barajas, entre ellos el que iban a coger los niños de la clase de mi sobrino, que se iban de excursión y llevan día y medio atrapados en el aeropuerto.

Por ello me he puesto a ver las noticias con más interés del habitual y a un periodista se le ha ocurrido decir que tengamos paciencia que no se puede hacer nada.. y casi se lo comen!!

Se le han echado encima cual perros rabiosos para terminar como siempre, echando la culpa al gobierno porque tenía que haber “gestionado” mejor la nevada.

No deja de tener su gracia lo de, “gestionar la nevada” pero bueno a eso no es a lo que voy. Con lo que me he quedado es con lo de paciencia.

Yo soy la persona más impaciente del mundo y es otra de las cosas en las que me gustaría evolucionar. No sé si la palabra paciencia viene de “ciencia de la Paz”, seguramente no, pero desde luego tendría todo el sentido del mundo porque realmente lo contrario, es decir, la impaciencia, produce mucho desasosiego estrés y ansiedad.

La sociedad tal y como está ahora tampoco ayuda mucho. Nos empeñamos en “hacer y hacer y hacer” y no estamos acostumbrados a parar. No hacer nada está mal visto y hay veces que realmente no se puede hacer nada. No se puede empujar al río. Y aceptar eso, por lo menos a mí, me cuesta mucho.

Por ejemplo estoy en el desayuno de todos los días con mis amigas que tanto me gusta y del que ya he hablado varias veces, y no estoy del todo presente porque estoy pensando que voy a comprar después para hacer la comida.

Y así con todo. Incluso me estreso con las cosas que me gustan, como las series que estoy viendo o con el libro que estoy leyendo.. de alguna manera no disfruto del presente porque me teletransporto al futuro.

Podría llegar a entender que me pasase eso en mi vida anterior, aburrida en una oficina es entendible (aunque no saludable) que me quiera teletransportar al futuro pero… haciendo algo que me gusta, ¿por qué no me centro en disfrutarlo en vez de estar pensando en lo próximo?

Es como el minicuento hindú de un hombre que plantaba soja y a los dos días ya quería ver los resultados y no se le ocurrió nada mejor que tirar de los primeros brotes con lo cual lógicamente destruyó el huerto.

Es la puñetera impaciencia. Una actitud infantil de quererlo todo ya y si no me enfado. Bueno pues como ya tengo mis añitos vamos a ver si aprendemos. El primer paso ya está dado, y es darme cuenta.

El ser impaciente no va a hacer que los procesos de la naturaleza se activen, que la noche llegue antes. Solo me va a traer inquietud y encima es muy mala consejera la impaciencia, porque por su culpa muchas veces no hacemos las cosas bien, con precisión, incluso con cordura.. hacemos chapuzas tanto físicas como mentales.

Y lo voy a tener difícil, porque hoy en día todo apunta a la impaciencia, “hay que conseguir las cosas ya” y no solo para mi, sino para que los demás vean lo eficiente que soy.

Viviendo así la verdad es que no se disfruta y algo tan básico como que solo se vive una vez se me olvida.¿ pero cómo se me puede olvidar esto?… señal de que pierdo el norte. Pues nada, me recuerdo a mí misma que estoy en proceso de crear mi realidad que al fin y al cabo es donde voy a vivir.

Si es que además la mayoría de las grandes cosas son incompatibles con la impaciencia!. Me imagino a Miguel Ángel esculpiendo su David con prisa porque tiene la mente puesta en su próxima obra. Pues seguramente no habría un David de Miguel Ángel porque le habría salido una chapuza.

La sociedad actual parece que valora más lo rápido que lo bien hecho. Es como un truco de la mente qué nos acostumbra a mirar lejos, a querer lo que no tenemos. Quiere que seamos caballos de carreras, y hasta un caballo de carreras necesita parar y descansar.

¿Y por qué tengo que ser así si me hace infeliz? No me da la gana, así que voy a buscar antídotos. Ya sé que la meditación es el principal, pero de momento no me funciona mucho porque este arte sí que requiere de mucha paciencia y es lo que justo ahora me falta, con lo cual sin dejar de aprender a meditar por supuesto, haré cosas más fáciles, tipo cocinar algo completamente concentrada en lo que estoy haciendo en vez de estar a 20 cosas a la vez .

O tipo darme cuenta de que el mejor momento es este. Simplemente porque no existe otro así que no hay más opciones, el mañana no existe.

Al final me veo creando una ¿secta? en la que solo aceptamos a los que cuando pasean, pasean, cuando duermen, duermen, y cuando acarician a sus gatos, pues acarician a sus gatos.

Si alguien se apunta ya sabe dónde encontrarme.

Día 31: Primer balance. El reseteo.

Acaba el primer mes y lo resumiría como un RESETEO, y tras éste, el sujeto (que soy yo) evoluciona lenta pero favorablemente.

Ahora tengo “más espacio” en mi disco duro. Formatearme es imposible, todavía tengo mucho de mi antiguo yo, pero tras el reseteo sí que han ido apareciendo nuevas ideas y algunas conclusiones:

-Desacelerar cuesta mucho más de lo que pensamos.

Sigo yendo con prisa por la vida, aunque no la tenga.

-La perspectiva es todo un descubrimiento.

Ahora puedo entrenarme en ver las cosas con perspectiva porque tengo tiempo, antes nunca se me hubiese ocurrido. Sólo veía el hecho que tenía delante. Pero me he dado cuenta de que cuando tomas distancia y observas la vida como “un todo”, los “problemas” se relativizan. No todos, pero si muchos. Es como imaginarte dentro de unos 10 años y ver si lo que te quita el sueño ahora sigue importando….el 99% de las veces la respuesta es no. No sé si será un engaño mental más pero el caso es que consuela.”Cambia el ángulo de visión y cambiará el mundo”.

-La realidad es el hecho + la emoción que yo le pongo, con lo cual es bastante más moldeable de lo que pensaba. Einstein decía: “La realidad es una ilusión pero muy persistente”. Esto es muy profundo, pero creo que lo iré entendiendo cada vez más.

-Me hacen mucho más feliz las experiencias que las posesiones.

En realidad no quiero nada más que lo que necesito, lo cual por supuesto no significa vivir en la indigencia, pero es que empiezo a sentir incluso que ” todo lo que requiera un mantenimiento me molesta”, no me gusta estar pendiente de lo material, del coche, que casi no lo cojo, ahora ando, de los modelitos, que ya dije que de verdad disfruto “yendo de uniforme”. No tener que pensar qué ponerme lo percibo como un lujo, mi concepto de lujo está cambiando totalmente. Es que no me he ido ni de rebajas, no me apetece, ¡impensable!…Pues sí, resulta que disfruto de los desayunos con mis amigas, de observar a mis gatos el tiempo que me de la gana, no tienen por qué ser experiencias “lujosas”, pero vamos, que si me apetece me voy también a un spa.

No sé, cosas que cuando recuerdes dentro de años te saquen una sonrisa, eso sí que es un tesoro, por lo menos para mí.

-Poner resistencia sólo complica las cosas.

Parece dicho por un secuestrador pero, en serio, no hay nada más agotador que empeñarse en algo y que no fluya. Empiezo a creer que tenemos una especie de “ayuda” que no tengo ni idea de dónde viene, si somos nosotros mismos, nuestro ser,o es externa, pero el caso es que no le prestamos atención, yo antes ni la intuía. Hay que estar atento a las señales, de verdad, que a veces las cosas son más fáciles de lo que parecen.

-Ser más humilde.

No es que sea especialmente orgullosa o soberbia, todo lo contrario.

Simplemente me estoy dando cuenta de que no tengo ni idea de nada, sólo sé que el mundo que asumía como “normal” no me gusta nada pero nada. Pero tantos años viendo los mismos “valores hipócritas” pasan factura. De donde yo vengo, los humildes eran tontos, sus medallas se las colgaban otros, los expertos en promocionarse a si mismos. Estaba “entrenada en la cultura del “parecer”, así que cuesta cambiar el chip, pero en ello estoy.

-La compasión.

Otro descubrimiento. He visto cómo han caído las personas que me traicionaron y me trataron mal….¡y no me alegro!….aqui no seamos hipócritas, que mucha gente se alegraría de ver caer a “su enemigo”. Pues sinceramente, me he quedado supersorprendida de mi reacción. Lo primero es que me dio totalmente igual,ya no era mi guerra, pero luego tuve un fugaz momento en el que comprendí los motivos por los que actuaron así. No los comparto por supuesto pero puedo llegar a entenderlos. Las personas a veces por intentar salvarse uno mismo o quedar bien delante de otros somos capaces de perder la dignidad y lo que haga falta. Lo que experimenté hacia ellos debe acercarse bastante a lo que es la compasión, que no es lo mismo que lástima, porque la pena implica un punto de condescendencia que no lo quiero para mi.

-La Ley de la Atracción.

Antes ceía que era una absurdez y ahora creo que es magia….Si hasta la Biblia lo dice “quien siembre recoge”…y no entenderlo nunca en plan “venganza”…es más tipo vibración. Somos energía y conectamos con las energías que vibran en nuestra misma frecuencia. Así, si somos incoherentes con nuestra propia naturaleza, cortocircuitamos. pero si vivimos conforme a lo que son nuestros valores de verdad, no los inculcados, está todo bien y en orden para atraer lo mismo que desprendemos. el tema es que a veces no sabemos cuáles son nuestros valores.

La verdad es que estoy descubriendo muchas más cosas, como ser indulgente conmigo misma, como practicar la aceptación, como los beneficios del Yoga y otras cosas que todavía no tienen ni nombre ni las identifico, pero sé que significan algo… ya saldrán en su momento.

Son como pinceladas, intuiciones, sensaciones, incluso RECUERDOS…..si, como una sensación de déjà vù. Es como si al “pararte un rato” en la vida a contemplar en vez de a participar recordaras algo que ya sabías pero que has perdido por el camino. Puede ser que incluso nazcamos con esa especie de sabiduría (o principios, que me niego a creer que el ser humano sea como es por naturaleza) pero lo olvidemos. El por qué no lo sé.

Además no es nada nuevo, todo esto está ya dicho hace miles de años, lo que creo que pasa es que ahora le damos más importancia a otras cosas. No debe ser buena época.

Y para terminar, decir que soy consciente de que este primer balance puede parecer de locos. No expresa ni de lejos todo lo que me gustaría transmitir, ya que como he dicho, estoy muy “verde”, es demasiada información espiritual para plasmarla de forma material y que se me entienda.

Pero está escrito desde la humildad y el deseo de poder compartir lo que yo siento como un regalo, para que otros puedan experimentarlo también.

La buena noticia es que tengo TIEMPO para intentarlo.

Día 28: Vivir sobre la marcha

Desde que me dedico a observar estoy descubriendo cosas fascinantes.

¿Pero dónde he estado todos estos años?..si, ya lo sé, levantando España. Pero me siento un poco como si en vez de en una oficina haya estado en los mundos de Yupi…o en otra dimensión, porque al salir del cascarón rutinario esto parece otro mundo.

Y eso que mi empresa era del sector tecnológico y estábamos todo el dia de reuniones por videoconferencia, de cursos online y demás pierdetiempos típicos de multinacional…..pero al grano, que lo que quería decir es que, para ser una señora, no me considero demasiado analfabeta tecnológica.

Hasta esta mañana, que he presenciado un hecho que debe ser de lo más normal, pero a mi me ha parecido como del futuro. En estos años con el piloto automático puesto me he debido perder algo, creo.

Estaba en una cafetería y en la mesa de al lado había 3 chicas, de unos 18 años, y no he podido evitar oir la conversación. Porque ahora a parte de observar, también escucho, pero esta vez no ha sido deliberado como la vieja del visillo, de verdad, es que no había nadie más, y se me ha representado cual obra de teatro kafkiana.

Una de ellas les estaba diciendo a las otras que había quedado con su novio, y se lo iba a presentar. Llega la hora a la que habían quedado, abre el bolso, saca el móvil, dedica una mirada triunfal a sus amigas, pone la voz típica del pavo y dice: Hola cari!!!!

Eeeeeeeeehhh????…No me digas que llevaba al novio en el bolso!!!!!!!..Bueno, mejor dicho, en el teléfono. Ya lo he entendido. “Han quedado por face”. Pero con una naturalidad, oye, que les presenta a las amigas y ya dejo de escuchar porque no me interesa la conversación. Risas, jo tía…

Me quedo absorta en el café a la par que fascinada con la idea. Llevar al novio en el móvil. Qué mundo de posibilidades!!!!!!!!!. Posibilidades practiquísimas además.

¿Que te quieres ir de compras?..Pues nada, el novio te acompaña mientras juega a la Play. Esto ya es casi ubicuidad, nivel Dios, vamos. Planazo para los dos, mientras no se lo cargue el monstruo porque le preguntes que tal te queda el modelito desde el probador, pero vamos, nada comparado con tener que acompañarte.

Bueno, y la superventajaza de las reuniones familiares…no se me ocurren palabras para definir lo que debe ser librarse de comer con los padres de tu novio. Que te deje ahí encima de la mesa durante la comida y de vez en cuando participas en la conversación. Yo aquí como que no lo veo, me pondría nerviosa porque tendría que estar más o menos atenta para no parecer subnormal, pero seguro que es porque no tengo práctica en estos menesteres, algunas incluso verán películas y todo a la vez.

No he podido evitar empezar a desvariar con las situaciones que se me ocurrían, y me ha dado la risa allí sola en la cafetería, qué vergüenza.

Asi que tras la euforia inicial he pasado al escepticismo. Voy a preguntar mi hija, que tiene la misma edad que las susodichas y  me iluminará con su sabiduría milenial .Me dirá que lo que he presenciado esta mañana era una situación excepcional.

Entro en su cuarto, está tirada en la cama con el móvil en la mano y dice, “espera Andrea, que mi madre quiere algo”. Y veo a Andrea que me saluda muy sonriente desde la pantalla. No hija, déjalo, que no quiero nada.

A ver, que vivo en este mundo y he visto lo que hacen las pandillas cuando quedan: un círculo silencioso cada uno con su móvil en la mano. Pero siempre he pensado que por lo menos hablaban entre ellos, que ingenuidad.

Y precisamente ahora que quiero IR LENTO el mundo no va a mi velocidad. A la que me despiste, me pierdo mucho.

Me está entrando el miedo, si consigo lo que pretendo durante este año, a lo mejor me convierto en una especie de bicho raro ralentizado y anacrónico. A ver si va a resultar que lo que para mi es evolucionar para otros es ser tonto.

El miedo me dura un segundo y medio, porque realmente me importa un pito lo que piensen de mí. Eso por lo menos ya tengo la suerte de llevarlo de fábrica y no tengo que “trabajarlo”.

Además no tiene nada que ver mi velocidad interior con la de la tecnología, pero son pensamientos que se me cruzan fugazmente, la mente, siempre la mente con sus “y si”…

En fin, que yo sigo por donde creo que voy bien.

¿Cómo se vive ahora?. Pues distinto, ni mejor ni peor. Nada es bueno ni malo por si solo, entran muchos matices y es demasiado profundo para primero de sabático.

En realidad, lo que importa creo que son los valores, no el entorno. Pero no me negaréis que era más bonito hace 30 años…seguramente menos práctico, pero más bonito.

Esa emoción cuando sonaba el teléfono fijo, a ver si era para ti o no….algunos no sabrán ni de lo que hablo. El quedar con antelación, porque no podías “avisarte sobre la marcha”. En realidad no se podía “vivir sobre la marcha”, asi que todo iba más despacio obligatoriamente.

No sé qué me gusta más, si ahora o antes. Tampoco es que se pueda elegir.

Me gusta poder escribir este blog, por ejemplo, a tiempo real, sí, y creo que en realidad estamos más cerca, imagínate una relación a distancia hace años ¡ por carta!….definitivamente me apunto a vivir sobre la marcha,….pero a mi manera y aceptando mi nostalgia cuando aparezca, que no es muy a menudo.

Día 26: Reflexiones para el fin de semana.

Añadir algo al Poema Si (If), de Rudyard Kipling, sería un sacrilegio. Sólo decir que conviene tenerlo a mano por si acaso perdemos el norte. Releerlo ayuda siempre. Ahí os lo dejo.

Si puedes mantener en su lugar tu cabeza cuando todos a tu alrededor, han perdido la suya y te culpan de ello.

Si crees en ti mismo cuando todo el mundo duda de ti, pero también dejas lugar a sus dudas.

Si puedes esperar y no cansarte de la espera; o si, siendo engañado, no respondes con engaños,

o si, siendo odiado, no te domina el odio. Y aun así no pareces demasiado bueno o demasiado sabio.

Si puedes soñar y no hacer de los sueños tu amo; Si puedes pensar y no hacer de tus pensamientos tu único objetivo; Si puedes conocer al triunfo y la derrota, y tratar de la misma manera a esos dos impostores.

Si puedes soportar oír toda la verdad que has dicho, tergiversada por malhechores para engañar a los necios.

O ver cómo se rompe todo lo que has creado en tu vida,

y agacharte para reconstruirlo con herramientas maltrechas.

Si puedes amontonar todo lo que has ganado y arriesgarlo todo a un solo lanzamiento ; y perderlo, y empezar de nuevo desde el principio y no decir ni una palabra sobre tu pérdida.

Si puedes forzar tu corazón y tus nervios y tus tendones, para seguir adelante mucho después de haberlos perdido, y resistir cuando no haya nada en ti salvo la voluntad que te dice: “Resiste!”.

Si puedes hablar a las masas y conservar tu virtud. o caminar junto a reyes, y no distanciarte de los demás.

Si ni amigos ni enemigos pueden herirte.

Si todos cuentan contigo, pero ninguno demasiado.

Si puedes llenar el inexorable minuto, con sesenta segundos de lucha brava…

Tuya es la Tierra y todo lo que hay en ella, y lo que es más: serás un hombre, hijo mío.