Día 78: La tábula rasa.

Vaya nevada está cayendo. Le mando una foto a mi madre que vive en otra ciudad y me contesta “pues a la cama”…es la una del mediodía.

Luego hablo con mi padre y prácticamente lo mismo, él si vive aquí y está viendo la nevada, así que me dice, “qué a gusto hoy sin salir de casa”.

La verdad es que me parezco mucho a los dos, las actividades que nos divierten suelen ser “de interior”. No hace falta que nieve para no salir de casa, nos lo pasamos bien solos y en casa. En cambio hay personas que se agobian, que necesitan salir, aire, ver gente,….

Pues evidentemente no es una coincidencia. Es genética.

Sin embargo, ayer estuve leyendo sobre la teoría de la “Tábula rasa”, popularizada por Locke (aunque como siempre ya había sido discutida por los griegos hace milenios). La idea es que el ser humano, al nacer, es como una hoja en blanco en la que la experiencia va escribiendo, no hay ningún tipo de conocimiento innato, todo lo que hay en nuestra mente proviene de los sentidos, de la experiencia.

Los existencialistas, que me gustan mucho , y sobre todo Sartre, vienen a decir más o menos lo mismo: la existencia procede de la esencia.

Pero son más “tremendistas” que Locke. Sartre decía que cuando nacemos “somos arrojados” a la existencia, somos una “nada” que hay que llenar con vivencias, recuerdos….Esto implica que somos radicalmente libres, y como “la nada que somos no está determinada por nada”, pues podemos elegir cualquier opción que nos presente la vida. Es decir, nosotros construímos nuestra propia vida eligiendo lo que nos parece.

Somos totalmente responsables de nuestras decisiones, y esto, según Sartre, puede resultar asfixiante. Entonces nos engañamos a nosotros mismos para justificar cualquier fracaso, tipo “no tenía otra opción”, “fue mala suerte..:”

Para más inri, Sartre no creía que hubiese nada después de la muerte, con lo cual, lo más probable es que como tu vida no ha sido “perfecta” y “ha sido por culpa de tus decisiones”, te mueras todo deprimido.

A que explicado así parece una barbaridad (aunque con un inquietante punto de “y si fuese verdad” que te hunde en la miseria)?????

Bueno, tranquilo todo el mundo, son corrientes filosóficas y cada cual se cree lo que le de la gana. Yo personalmente y aunque me encante el existencialismo porque me hace reflexionar, no estoy de acuerdo ni mucho menos.

Pero por otro lado y si lo piensas detenidamente, la idea esta de la tábula rasa acojona (perdón). Estoy yo para responsabilidades..Pero si llevas la idea al máximo extremo, te das cuenta de que no es ninguna barbaridad, que quizá la religión, la cultura (occidental), incluso a veces la ciencia…podrían ser excusas colosalmente elaboradas para no aceptar el pánico que nos da la total libertad.

Ahora estáis pensando que se me va la olla, por lo que pondré un ejemplo. ¿Por qué una de las naciones más desarrolladas culturalmente del mundo en los años 40 se lanzó fanáticamente detrás de la locura de Hitler?. Porque seguir ciegamente a un líder te exonera de tu libertad. Es más cómodo no tener responsabilidades, no ser “libres”.

Como ya sabéis, yo ahora estoy en mi año sabático y me encanta. Pero es verdad que teniendo lo que siempre he querido (que es hacer lo que me de la real gana y no rendir pleitesía a ningún mameluco), ahora que se supone que soy libre, reconozco que tengo mis momentos de miedo.

Y es por eso, porque después de muchos años, siento el peso de la responsabilidad “de verdad”. Yo he elegido esta vida y pienso, estoy segura, que todo el mundo en mi situación estaría haciendo “lo políticamente correcto”. Que supongo que es ponerme a buscar otro trabajo como una loca, hacer todos los cursos que me propongan…..y en vez de eso, pues lo que me apetece es saber quién soy, conocerme y gustarme. Y dedicarme a ello en exclusiva, porque para mí no es compatible con un “trabajo de los normales”, que te quite tiempo.

Pues en esto también me parezco a mis padres. Son de las pocas personas que conozco que no se venden, que no lamen culos (perdón) y que no necesitan demostrar nada a nadie con chorradas compradas con dinero.

No sé los demás que pensarán, pero mi “tábula rasa” no venía en blanco, se le olvidó formatearla a quien fuese.

Natura o cultura?..Pues yo desde luego pienso que las 2 cosas, aunque a algunos les pesa más una que otra….se me ocurren varios…jajaja…

En serio, por supuesto que se ha hablado, y mucho, de la teoría opuesta. Venimos ya con ciertas “prestaciones de serie”, aunque sólo sea para sobrevivir…tipo “hay que comer”, hay que dormir”, “no hay que acercarse a un león”….es instinto, pero ahí está , impreso en nuestro ADN, que si no, no existiríamos.

Creo, incluso, que también tenemos “impreso” una especie de código moral muy básico. Igual que los animales. Por ejemplo “sabemos” que no hay que matar a nadie. Y eso no es cultural, es innato y común a todos los seres vivos. Alguien ha visto alguna vez una jirafa asesina en serie???..bueno, o un león, que la jirafa la pobre parece más pacífica. Tampoco hay leones asesinos en serie, matan para comer. Natura.

Tendemos a pensar que lo natural es salvaje, primitivo, brutal….Y lo cultural es todo lo contrario. Pensad en una persona “culta”…qué os viene a la cabeza???…Beethoven era una persona culta??. Pues que sepáis que compuso gran parte de sus obras en los lugares más indeseables: lupanares, tabernas, casas de juego…

A todos nos resulta poco menos que sorprendente el hecho de que la Novena Sinfonía o sus numerosas sonatas para piano, considerados ejemplos de lo más grandioso a nivel artístico (cultura) que un ser humano pueda crear, fueran concebidas entre borrachos y prostitutas.

Lo que siento yo es que esta dicotomía natura vs cultura no es tal. Igual en el pasado, mucho pasado, durante miles de años, sí….pero ahora ya se mezcla todo.

No hace falta más que darte cuenta de que tienes la misma nariz que tu padre o el mismo genio que tu madre para asumir que el ADN pesa, para bien o para mal, depende de donde nazcas.

Pero lo de la tábula rasa tiene su punto, como he dicho antes, me da qué pensar…porque desde luego también es verdad que somos absolutamente responsables de nuestras decisiones y así vamos configurando nuestra realidad. Yo por si acaso mi tábula me la voy a llenar como me de la gana a mí. Aunque tenga mis momentos de miedo, no voy a caer en el “atente a las consecuencias” de mis actos. Haré lo que yo sienta que es lo que debo hacer, más que nada, porque las “consecuencias” no existen. Están en el futuro.

Y esto no es una ley física causa-efecto. A un acto le pueden seguir infinitas consecuencias, y como no sabemos cuál van a ser, pues lo único que nos puede guiar a la hora de llenar nuestra tábula es el instinto, el corazón, la dignidad, lo que creamos que está bien y nos haga tener paz…y sobre todo sobre todo, ni puñetero caso a lo que nos digan.

Día 64: Mi metro cuadrado es sagrado.

Estoy alucinando con cómo funciona esto.

Ayer escribo un post que ni yo entendía y esta mañana según me despierto, miro el móvil como todo el mundo, y lo primero que me encuentro es un vídeo que dice exactamente lo mismo que escribí ayer, pero mejor explicado, claro, para que lo entienda. Y no es que me lo haya enviado nadie, era un vídeo de Facebook de esos “que te aparecen solos”, de ningún amigo, de “nadie”.

Lo atraigo?……Me da hasta miedo. Porque ya me he enterado que todo es energía, incluídos nosotros mismos. Pero me va a costar mucho aceptar lo que esto implica. La segunda lectura de esta idea de momento es incompatible conmigo. Voy a tener que trabajarlo muuuuuuuuuuchoooooooo…

Yo no puedo asumir que soy lo mismo que un dominguero barrigudo asando sardinas en la playa con el reggaeton a tope, y que sus hijos, que me tiran la arena encima jugando a la pelota y chillando, por poner un ejemplo.

Ya no es que no soy lo mismo ni de coña, es que mi metro cuadrado a la redonda es sagrado. Como lo debería ser el de todo el mundo, digo yo, aunque “seamos lo mismo”…..No sé, algo así como “cada uno en su casa y Dios en la de todos”. Cómo odio las frases hechas, por cierto.

Ayer, después de escribir el post cuántico, me bajé a la realidad y me fuí al supermercado.

Estaba lloviendo a mares y no me apetecía nada bajar, pero estaba hirviendo agua para cocer pasta y resulta que me doy cuenta de que no tengo tomate. Además estaba en camisón, típico día de “hoy no salgo y ni me visto”, pues eso. Digo esto para que se entienda la brillante idea que tuve, “me pongo unos leggins y un plumas encima del camisón hecho un rebujo para que no asome, las katiuskas, y con la capucha puesta no me conoce ni el tato”. Por si acaso, porque a quién me voy a encontrar a las 3 de la tarde….pues nada, que me bajo a la calle cual michelín de incógnito.

Doblo la esquina y de frente, mi padre. Bueno, es mi padre, podría ser peor……..me dice, “tómate algo venga, que estamos aquí (en la cafetería de los desayunos) tomándonos algo, que es el cumpleaños de Raquel”. Miro por la cristalera y casi me da un chungo cuando veo la pandilla tomando cañas. Todos de punta en blanco, la del visón me saluda desde dentro..horror.

“Papá, de verdad que no puedo, que voy en pijama debajoooo”…No le hace mucha gracia el feo pero lo entiende.

Cuando salgo del super estoy a punto de dar un rodeo gigantesco para no pasar por el mismo sitio, pero pienso que he dejado el agua hirviendo y no me puedo entretener. Me pongo la capucha más que atada, fruncida, y hasta los ojos. Como un avestruz, ingenuamente, para que no me conozcan. Ahora me da la risa a posteriori, mi plumas rosa es inconfundible, en fin.

Paso por delante (por la acera de enfrente por supuesto y casi corriendo pero no mucho, para disimular)….y de pronto la del visón cruza la calle y se me abalanza!!!!!!!!!!.

“Cómo le vas a hacer este feo a tu padre, con la ilusión que le hace que te tomes algo con él”. Me coge del brazo y me arrastra, y no sé cómo me veo dentro, con la capucha puesta hasta las cejas. Me la quito, claro, ni me había peinado. Me empiezan a presentar gente, la del visón no para de decir “qué guapa eres, qué guapa eres”….y yo, “pero mira cómo voy”, lo único que acierto a decir. Y ella, presentándome, “es que siempre he pensado que es tan guapaaaa”( nada del otro mundo pero estaba presa de la euforia la mujer).

Dios mío, calor insoportable, lo hace, pero más todavía de la vergüenza, ….y no me puedo quitar el plumas!!!!!!!!!!!……ni siquiera bajar la cremallera, que mi camisón es muy camisón, no cuela como otra cosa. La única que creo que me entiende es Elena, desde el otro lado de la barra, que algo me conocerá porque me pone el desayuno todos los días y supongo que también influye que es la única que no ha tomado cervezas. Bueno, mi padre tampoco, sólo toma café, y además sabe que voy en camisón así que al final me echa un capote, me da un abrazo y me dice “venga vete, que has dejado el agua hirviendo”. Salvada, pero he quedado fatal. Me da igual.

Me voy pensando que ha sido UN ATROPELLO de libro, vamos. Es que no puedo soportar que “me invadan”. Y entonces se me ocurre que me he invadido yo misma porque “todos somos lo mismo”. Pues no. Por ahí no paso. Cómo voy a ser lo mismo que la del visón?. Ni-de-co-ña. Bueno, para ser justos he de confesar que yo también tuve mi época visón y pieles (todavía tengo 4 o 5 en el armario) pero afortunadamente ya la he superado. Cada uno sabrá lo que tiene que hacer.

Aquí hay algo que no cuadra. Ayer estaba convencida de que todo es energía, y después del “episodio invasor” ya no estoy tan segura..

Bueno, para eso están las señales supongo, y me ha aparecido el vídeo de esta mañana, era como diciendo “sigue, sigue, que vas bien…”

Pues nada, seguiremos avanzando…pero yo quiero seguir siendo Yo, nadie más. Se podrá ser uno mismo individual y a la vez formar parte del TODO??…ni idea. Todavía.

Día 48: Atreverse a elegir.

Éranse una vez dos amigos. Uno iba siempre a visitar al otro a su casa. Tomaban café y hablaban de sus cosas. Al fondo del salón, había un loro en su jaula, que siempre repetía la misma palabra: “¡ Libertad, libertad!.”

El amigo visitante no podía evitar sentir una gran pena y angustia por el pobre loro, asi que en un descuido del otro, abrió la jaula: “vamos amigo, es tu oportunidad, aprovecha y escapa”.

El loro corrió al fondo de la jaula y se agarró fuertemente a los barrotes mientras seguía gritando: ” ¡Libertad, libertad!”.

Yo una vez fui ese loro, y todavía lo sigo siendo en muchos aspectos.

Ya conté que tenía un trabajo muy bueno de cara a la galería, y que además ganaba bastante dinero. Pero lo odiaba.

Ya conté también que lo odiaba por la energía hipócrita y falsa que allí se respiraba. Hoy voy a contar un poco más de por qué lo odiaba tanto, no me gusta ahondar en el pasado, pero es necesario para que se entienda la dimensión de la situación.

Además de la energía que flotaba, había un secreto a voces que todo el mundo sabía y miraban hacia otro lado. Y era que engañábamos a los clientes de una forma totalmente ruin, y no sólo económicamente (por el mismo producto algunos pagaban 1.000€ y otros 5.000), sino que les “obligábamos” a, digamos, “actualizar” lo que ya les habíamos vendido, y la “actualización” funcionaba desastrosamente. Y lo peor era que el “producto en sí” lo necesitaban para su trabajo diario, con los datos de sus clientes, y encima trabajaban con plazos legales. Y no les funcionaba.

Que quede claro que es mi opinión y lo que yo sentía, supongo que todas las empresas del mundo harán lo mismo y sus trabajadores tan orgullosos de ganar dinero y ascender. Pero yo lo consideraba un timo en toda regla. Resumiendo, hacer pagar a alguien más dinero del que ya paga por una cosa que le funciona perfectamente y cambiársela por algo que prácticamente le impide trabajar.

Y lo mejor de todo era que cuando el pobre cliente llamaba desesperado porque no podía trabajar, mi trabajo era “defender lo indefendible”. Visto con perspectiva, no me extraña que me pusiera enferma, yo no puedo hacer eso. Va en contra de mi naturaleza, por mucho que me paguen.

En fin, he explicado mucho para que se entienda totalmente la pregunta del millón: ¿Por qué no me fuí?

Pues visto con esta perspectiva, realmente no lo entiendo, es que ni siquiera buscaba otro trabajo (hola Tita), y eso que era consciente de que tanto estrés me afectaba a la salud.

Creo que tengo mucha suerte porque el Universo o quién fuese me ayudó y me echaron. Pero esto no es lo normal. Si no es uno mismo el que toma la decisión, la magia no se produce “sola”. Hay que ser valiente, honesto y coherente con uno mismo.

Si eres valiente, el Universo te premia, si no, no vale. Asi que estoy muy agradecida al “empujoncito” que me dieron para sacarme de la jaula, porque yo no tenía el valor.

Así que me considero un caso excepcional en las “leyes universales”. Es verdad que no me ha aparecido “el trabajo ideal” delante de mis narices, pero de momento estoy haciendo lo que me da la gana y me gusta, y eso ya es un premio. A veces pienso que he recibido “ayuda externa” cuando en teoría no me la merecía por no haber sido valiente, porque tengo una misión, no sé si con el mundo o conmigo misma, pero bueno, eso es otro tema…

A lo que voy es que muy pocas personas tienen las narices (hola Esther) de dejar algo negativo en su vida, sino tienen algo positivo ya amarrado.

Creo que es un gran “error cósmico”. Y social, claro.

Y evidentemente, esto se da en todos los ámbitos de la vida. No soltamos, nos “amarramos” a la desgracia. Incomprensible, eh?..También pasa mucho con las parejas. Bueno, aquí creo que lo hago mejor porque me gusta más estar sola que acompañada,así que tampoco tiene mucho mérito.

Lo del por qué nos aferramos a la infelicidad es un misterio. Ya sé que hay muchas respuestas, el dinero, la seguridad, los hijos…………pues no me valen.

Séneca dijo: “Aparta varios días en los que te encontrarás con el mínimo y más sencillo sustento, un solo plato y ropas toscas, mientras te dices: “¿Es esto lo que tanto temías?”.

Se entiende que es un extremo (a ver si os vais a morir de hambre por mi culpa), pero es la idea. Sopesar. Por ejemplo, qué quiero, ¿más tiempo o más dinero?…ATREVERSE A ELEGIR. Y una vez que lo haces, la sensación de libertad ya es un premio en sí.

Ya sé que yo no me atreví a irme de mi trabajo, pero ahora mismo podría haber elegido “lo normal”, buscar otro trabajo parecido y seguir igual, en vez de estar aquí escribiendo para ver si me encuentro a mi misma o puedo ayudar a alguien que esté en mi “frecuencia”. No estoy “levantando España”, vaya por Dios, pero me estoy “levantando a mi misma”, que me importa más. Y por cierto, en otros ámbitos de la vida, sí que me he atrevido y he renunciado sin tener “más opciones en la recámara”, lo que pasa es que la del trabajo es la que más miedo da, ¿ verdad?. Somos unos esclavos, bueno, yo ya no, ni lo pienso ser si puedo.

Y lo de las “opciones en la recámara” que acabo de decir es otro mundo de lo más paradójico.

Vamos a ver, ELEGIR depende de las OPCIONES. Si no hay opciones, no se puede elegir.

Pues ahí va la paradoja: mientras más opciones tengamos en el abanico, más infelices nos hará nuestra elección. Toma ya.

Es más, incluso a veces preferiríamos no tener ninguna opción, o una solamente, para no tener que elegir o “elegir” esa única opción.

En cuanto tomas una decisión, automáticamente las otras opciones empiezan a parecerte infinitamente mejores y piensas que “ya te has vuelto a equivocar”. Pero vamos, que es el pan nuestro de cada día. Salir de la tienda con la chaqueta marrón en vez de la negra, simplemente….aunque si hubieses cogido la negra, te pasaría exactamente igual.

Es que me sale sola la frase “¿Pero estamos tontos o qué?”.

Elijas lo que elijas, la mente siempre te dice que te has equivocado (hola hermana).

Con este panorama, pues no me extraña que nos aterre tener que elegir, porque luego se pasa fatal. Y casi que entiendo al loro que no salió de la jaula.

Y ¿Por qué nos pasa esto? Ni idea. Un día voy a investigar sobre si llevamos “cargas de este tipo asociadas al ADN”, que intuyo que sí, porque es que nos pasamos la vida boicoteándomos a nosotros mismos en muchos aspectos….y es tan absurdo que la única explicación que se me ocurre es genética. Ya os contaré si descubro algo. O si alguien tiene la respuesta y de paso, una “cura”, que nos lo cuente.

De todas formas y habida cuenta de que no tengo respuestas para nada, mi decisión por ahora es moverme por la intuición y el corazón a ver cómo me va. Por la mente racional ya me he movido suficientes años.