Día 71: La espirituosidad.

Sábado por la mañana. Me levanto tarde y un poco desanimada porque no sé por qué, me ha dado por pensar en mi hija que estudia fuera y no la veo desde Enero. Estoy considerando la posibilidad de vernos en Semana Santa……cuando suena el timbre.

Abro y es ella!!!!!!!!………En un momento todo cambia. La vida es distinta.

Por cierto, y la maleta????. “Iván está abajo. Ahora la sube. He venido con él.” El novio que todavía no conozco. El día promete.

Bueno, bueno, bueno….es lo más Iván. Qué buenas vibraciones.

Alejandra dice que tiene mono de italiano, así que lo que la niña diga. Allí nos vamos.

Antes de salir, y en mi euforia, noto como Iván me escudriña a mi tanto como yo a él. Se supone que el que tiene que causarme buena impresión es él a mi, no?…A lo mejor yo a él también debería, pero para eso hay que avisarme. La sorpresa me ha encantado, pero digamos que no ayuda mucho el que me pillen desprevenida en mi territorio, que es como yo quiero..adaptado a mi peculiar vida y la de mis gatos. Digamos que mi casa no es muy “estándar”.

No son sólo los juguetes gatunos por todos lados, sino que ya nada más entrar te topas con su buffet libre. Como son espacios diáfanos, como que se ve todo muy rápido. Y a mi me parece normal tener 5 cuencos de diferentes comidas en ristra, pero puede ser que a otros no………

Iván tiene un gato!!!!!!!..Aleluya, me comprende!!!!!!!!!…Y parece que encima se lleva bien con los míos. Le dan besitos y todo. Qué ternura…hasta que mi gordi le da un zarpazo en toda regla. Dios, que avería….el pobre chico se va a lavar al primer baño que ve…nooooooo, a ese nooooooo, que es “el de los jirones”.

Otra de las peculiaridades de mi casa. Hace años me dio por reformarlo (estaba totalmente nuevo pero me dio la neura de que no me gustaba). Así que decidí reformarlo yo. Y cuando digo yo, es yo, no un albañil. Me compré una especie de yeso que no sé lo que era y lo puse encima de los azulejos. Quedó fatal, lleno de grumos. No pasa nada, esto lo arreglo yo pintándolo de color “albero” y me queda cual estuco. Peor todavía, vaya mamarracho. Al final puse un papel de esos que se pegan a la pared encima de todo el lío y quedó más o menos decente.

Al poco tiempo llegaron los gatos a mi vida, y en 15 días se cargaron toda mi obra. Por lo visto no debía tener mucha consistencia. El caso es que ahora es el baño de los “jirones”, por el papel que cuelga…..pero les encanta a mis bebés gatunos, asi que se lo he dejado una temporada que se va alargando indefinidamente….y cuando viene alguien, pues le mando al otro baño y punto.

Tengo una tirita de esas mágicas que cicatrizan y se la ponemos. Tiene pinta de doler pero el chiquillo ni mu. Muy bien.

Resulta que es artista 3D de videojuegos, es decir, que hace los gráficos para videojuegos, así que no puede evitar mirar lo que yo llamo “el retablo”.

El retablo es un mueble lleno de videoconsolas, mi hijo tiene 5 ó 6, ya he perdido la cuenta + las correspondientes montañas de juegos + accesorios varios que no sé ni lo que son. Pues un día, limpiando el polvo del retablo, debí desconectar algo sin querer…..y mi hijo me “pidió muy educadamente que no volviese a tocar nada de allí”. A sus órdenes….yo no toco nada pero lo limpias tu. Y ahí sigue, con una montaña de polvo que ni yo ni él (por lo que se ve), pensamos tocar. A ver quién se rinde antes.

Iván dice “la xbox tiene el ventilador arriba”….qué querrá decir esoooo???? Creo que algo tipo “cuando se encienda van a salir los agentes tóxicos en plan remolino”…se me viene a la cabeza la imagen de los del traje ese del ébola. Mejor nos vamos, no sigas descubriendo cosas, que todavía te puedes encontrar más sorpresas surrealistas. Menos mal que por lo menos la habitación de Alejandra es normal y compensa algo.

Llegamos al italiano, me vengo arriba y pido un Lambrusco. Resulta que yo no bebo nada de nada, más que nada porque no me gusta salir y no tengo ocasión, así que el día que salgo me lo bebo todo. Y como estoy eufórica con la visita, pues me entra como el agua, fresquito, qué rico….y claro, llego a mi punto “de no retorno”.

Cuando paso este punto ya no hay quién me pare…”venga, vamos a tomar la copita de después de comer”. Se miran horrorizados, pero como soy la suegra (qué sensación tan rara) cualquiera me lleva la contraria.

A partir de aqui, la verdad es que no me acuerdo muy bien. Sé que bostezaban así que les di permiso para irse a dormir la siesta. Y tiempo les faltó.

Pero eso de que una retirada a tiempo es una victoria me parece que no me sirve. Empezó a llegar gente que hacía mucho que no veía, además al otro lado de la barra estaba mi amiga Conchi, así que cada vez más espirituosa en vez de más espiritual.

En los últimos meses que me he dedicado a “buscar mi centro”, toda mística… pues buscando mi centro seguía, pero de gravedad.

Vamos, que a los niños les dio tiempo a dormir la siesta, cenar y volver…y yo seguía en el mismo sitio, buscando mi centro y mis erres, pero más feliz que nada.

Meditar es fijar la mente en un soporte para no pensar. Valdrá un soporte de vidrio con un roncola???…Me da a mi que no, pero ese día no pensé nada. De verdad, mi mente descansó como nunca. Ni una preocupación.

El caso es que me divertí como hacía tiempo que no me divertía….pero creo que no “doy el perfil” de suegra. Parecía yo la adolescente desfasada y ellos los padres responsables. En fin, que no se puede valer para todo.

A mi “si me sacan”, que se atengan a las consecuencias.

Otra historia es el día siguiente. Pero como soy un ser libre y hago lo que me da la gana, pues me lo paso durmiendo y aqui paz y después gloria.

Si ya lo veía venir…lo dije en el último post…que me apetecía hacer “gamberradas”…pues mucho no ha tardado en aparecer la situación idónea para ello. Y al vuelo la he pillao.

Y lo mejor es que sé que el Universo me apoya porque además de regalarme la situación, también me ha regalado la clase de yoga de hoy, que ha sido especial de técnicas de respiración y relajación. Inesperadamente y sin avisar. No vaya a ser que todavía me dure algo lo del sábado y pierda el equilibrio.

Al final todo cuadra, parece ser que Iván no se ha horrorizado, le he debido hacer gracia…o eso me dicen.