Día 109: Llegados a este punto…

“El placer es el bien primero. Es el comienzo de toda preferencia y de toda aversión. Es la ausencia de dolor en el cuerpo y de la inquietud en el alma.”

-Epicuro-

Llegados a este punto, cada vez tengo más claro de qué va esta vida. Cosas que he aprendido (o recordado), al quitar el piloto automático:

Si uno no es capaz de entregarse a los placeres de la vida, debería cuestionarse profundamente qué es para él la vida, y quién o quienes les han hecho creer que estaba en lo equivocado o lo acertado.

Ahora entiendo que no tengo que sacrificarme por nada ni por nadie. Luchar por lo que quiero y por los que quiero es un placer y un privilegio.

Nuestra sociedad nos ha impuesto la idea de que todo lo que vale la pena implica sacrificio, pero a mí esa palabra me produce angustia.

Las cosas que mejor he aprendido en mi vida han estado dotadas de un ambiente relajado, de una concentración placentera en lo que hacía porque estaba siendo interesante. Trabajar por algo que no nos gusta se llama estrés. Trabajar por algo que nos gusta se llama pasión

Los conceptos más difíciles de la vida académica y de mi vida personal solo se han acomodado en mi mente y en mi espíritu cuando iban acompañadas de una explicación dulce y una actitud empática.

De hecho, he observado que las personas que han optado por el continuo sacrificio, por la asunción de dogmas sociales, por apartar todo lo desconocido por poder ser peligroso son personas con un aura gris, apagada, con ceños fruncidos y lenguas viperinas.

He empezado a entender también que mi locura era más sana que la rígida cordura de otros .

Primero en el colegio, luego en el trabajo,… toda mi vida he tenido fama de que no me tomaba las cosas en serio sólo porque me veían riéndome y haciendo el tonto. No tenía esa actitud amargada que hay que tener para que te tomen en serio, aunque luego fuese la que mejores notas sacaba y la que más cosas hacía en menos tiempo. Ni la tenía ni la tengo ni la tendré. Esa actitud es un disfraz para los mediocres. Yo no necesito máscaras.

Otra cosa que he entendido es que a veces hay que perder el orgullo, pero jamás la dignidad.

Cuando me regía por reglas y no por sentimientos, mi corazón y mi mente estaban enfermos y mi alma encarcelada.

Y más : Tengo que cuidar a los que quiero y me quieren, y eliminar de mi vida a todo aquel que me infligió un daño intencionado.

La vida nos da un tiempo limitado para que la disfrutemos, así que no pienso malgastar ni un segundo más de mis pensamientos y de mi tiempo en intentar entender a personas que me traicionaron o me juzgaron.

“La honestidad es un regalo muy caro, no lo esperes de la gente barata”.

-Warren Buffet-

Desde que lo decidí, esa parte destinada a estos quehaceres absurdos e inútiles ha quedado vacía de resentimiento y abierta y dispuesta a llenarse de todo aquello que me hace ser feliz.

De repente no necesito que todo sea ideal y esté controlado, simplemente disfruto de lo que tengo e ignoro lo que me hace daño. Entonces se produce la magia y todo se convierte en ideal. Paradójico pero real.

Una de las mejores formas de alcanzar el bienestar es, simplemente, saber cuidarse a uno mismo. Y eso requiere una serie de sabias decisiones, que balancean lo que queremos y lo que no queremos en nuestra vida.

Saber escucharme y que me importe una mierda (perdón) lo que los demás digan de mí.

No hay nada peor que supeditar tu vida y tu personalidad a la aprobación constante de los demás. Es muy fácil convertirse en un muñeco roto si acatas todo lo que la sociedad supone que es mejor para ti.

Tu personalidad nunca estará integrada en un todo, sino que será una construcción de retales y viejas ideas impuestas en ti, sin que tan siquiera te hayas planteado el verdadero sentido que tienen para tu alma.

Saber escucharse a uno mismo, hacer caso a tu intuición, perderte por dónde los demás dicen que no vale la pena que vayas y encontrarte al final del camino con el trozo más auténtico de ti, para quedártelo y decidir llevarlo siempre contigo. Eso es un triunfo.

Apartarme de todo aquello que no es bello, útil y divertido.

Si algo no me produce admiración, no me sirve o no me divierte, fuera. Seguir esta premisa me ha traído solo buenas sensaciones y ha evitado la mayor parte de las malas vibraciones que giran mi alrededor.

Todo lo que sé ahora es un privilegio que no compré con dinero. A mi me ocurrió simplemente cuando empecé a cuidarme, y es verdaderamente un regalo.

Se supone que estoy en el mismo mundo que hace un año, pero a mí me parece otro.

Día 76: Los achaques.

Me parto conmigo misma.

Por fin he convencido a mi honrado óptico (el que no me quería poner las gafas) para que me las ponga. Y este es mi primer post con gafas.

He de decir que llevo un colocón bastante considerable…gira el mundo gira en el espacio infinitoooooooooo……..

En serio, son de presbicia. Como dice mi querida amiga Viki “es que estamos entrando ya en una edaaaaad”……Entrandooooo???????…….jajaja, la risotada general la hundió en la miseria.

Bueno pues ahora que las tengo me doy cuenta con lo poco que se lo pasa bien una. Llevo todo el día haciendo pruebas…porque claro, cual es LA DISTANCIA????…..”La de lectura”. Ya. Pero yo leo en el móvil, en el kindle, en el ordenador,…los subtítulos de la tele están lejísimos y no cuentan, claro.

El móvil está claro que es como un milagro. Antes veía una especie de hormigas muertas que haciendo sobrehumano esfuerzo se convertían en letras y ahora no es que sean ya letras directamente, es que están como limpias y claras. Me encanta. Prueba superada.

Ahora el ordenador. Parece que veo un poco mejor, pero si quiero ver igual de bien que en el móvil me tengo que poner cheposa. Vaya por Dios que ya hay que elegir, que hago…veo y me contracturo entera o no veo???…Es que claro, ahora que sé “cómo se puede ver” la decisión es difícil. Venga, el término medio, como dijo Aristóteles…verás, mañana ciega y contracturada, me lo VEO venir…jajajaja…

Javi el óptico me ha dicho que me las ponga como caídas y así puedo mirar por encima según me convenga. Debería ser fácil, cerca, lejos…..pues oye, que no me sale solo. Empiezo a pensar cuánto de cerca y cuánto de lejos, me hago un lío y me mareo toa.

He visto a las personas “mayores” que lo hacen de manera natural y a mí no me sale. Supongo que requerirá un entrenamiento como todo.

Porque luego está lo de la cadenita a juego, que me encanta, y las llevo colgando…esa idea sí, me encantaba hasta que me he dado cuenta que se me olvida que están ahí y a parte de darles unos golpes magníficos o mojarlas o aplastarlas, pues de repente estoy friendo un huevo, por ejemplo, y me acuerdo que las llevo colgando. Oh, el huevo está CERCA, me las voy a poner….pero la sal no está lo suficientemente cerca, entonces veo la encimera que se me echa encima. Ahora algunas cosas andan y todo.

Otro de los “achaques” propios de la edad que me veo venir por el horizonte son los sofocos. Que aunque no lo parezca, están relacionados con las gafas (todo está relacionado siempre), pero no de la manera que pensáis. Son muy cabrones (perdón) porque es invocarlos y aparecen. De momento sólo en situaciones de agobio, luego ya me imagino que me machacarán.

Bueno, lo explico. Me agobio, por ejemplo, con lo del huevo si está cerca o lejos y me voy a quemar con la tontería de ver mejor, si no tardo ni 30 segundos, pero lo quiero ver ya que puedo. Y la sal también. Con el calor y el agobio juntos pues sofoco al canto. Y SE ME EMPAÑAN LAS GAFAS!!!!!!!!!!………..con eso no contaba,no se me hubiese ocurrido nunca. Pues si me agobio, se me empañan y entonces no veo ni de cerca ni de lejos ni de enmedio.

El “no te agobies que te da el sofoco” es como lo de “no pienses en el oso blanco”. No hay vuelta atrás.

Lo mejor es que no paro de leer con mi nueva vista, y he leído una cosa muy interesante y profunda, la que quería escribir hoy ..y aqui estoy, que he empezado y me ha salido esta entrada, que es mucho más profunda. En fin, que ya compartiré “lo profundo” otro día, que hoy estoy con mis pruebas oculares, y también las comparto. Seguro que más de uno se siente identificado con este momento que siempre llega en la vida de todos a partir de los 40.

Bueno, de todos menos de mi madre. Que me ha dicho como 437 veces que ella ve perfectamente de cerca. “Vii pirfictiminti di cirqui”.. Pue ya me he encargado de preguntarle al óptico si es posible que sea superwoman y me ha dicho que tendrá miopía…jejeje….los que tienen miopía no tienen presbicia, vale, pero gafas llevas igualmente.

Pues nada, que comparto este gran hito de mi vida en vez de un “post profundo”, siendo consciente que a partir de hoy hay un antes y un después. Me hago mayor y me encanta.

Como también me encanta el poder pasarme un día entero “haciendo pruebas” a mi ritmo, porque tengo TIEMPO. Ya se van definiendo las prioridades. Una de ellas es ser consciente de todo lo que hago y todo lo que me pasa. Lo de las gafas, es un ejemplo. Pero me sirve para darme cuenta de cómo vivo las cosas ahora y cómo lo hubiese vivido mi yo anterior…

Esta vida que tengo ahora es un lujo y estoy superagradecida, cada cosa que me pasa y la manera en que la vivo me lo recuerda.

El otro día pensaba que había desperdiciado muchos años, y por un momento me dio el bajón…pero no. Ha sido un aprendizaje necesario para valorar lo que tengo ahora. Esta vida en la que a veces no sé ni el día que es (no por un achaque senil, que de esos no tengo todavía, creo), sino porque siento el tiempo de manera distinta. Ya no tengo prisa y me da igual que sea lunes que viernes. Maravillosa sensación. Y maravillosos resultados sin pretenderlo. Físicamente también estoy muy distinta desde que vivo acorde con mi naturaleza, mucho mejor, el cuerpo ya no me pesa ni me duele, también la expresión, la gente me dice que tengo otra mirada…aqui también daría para otro post porque es un tema alucinante asi que no entro más. Pero todo es mágico, de verdad.

Y hablando de aprendizajes, voy a seguir haciendo pruebas, que me divierte mucho. A ver cuando me levante de la silla si todo está donde tiene que estar o me ataca algún mueble.