Día 109: Llegados a este punto…

“El placer es el bien primero. Es el comienzo de toda preferencia y de toda aversión. Es la ausencia de dolor en el cuerpo y de la inquietud en el alma.”

-Epicuro-

Llegados a este punto, cada vez tengo más claro de qué va esta vida. Cosas que he aprendido (o recordado), al quitar el piloto automático:

Si uno no es capaz de entregarse a los placeres de la vida, debería cuestionarse profundamente qué es para él la vida, y quién o quienes les han hecho creer que estaba en lo equivocado o lo acertado.

Ahora entiendo que no tengo que sacrificarme por nada ni por nadie. Luchar por lo que quiero y por los que quiero es un placer y un privilegio.

Nuestra sociedad nos ha impuesto la idea de que todo lo que vale la pena implica sacrificio, pero a mí esa palabra me produce angustia.

Las cosas que mejor he aprendido en mi vida han estado dotadas de un ambiente relajado, de una concentración placentera en lo que hacía porque estaba siendo interesante. Trabajar por algo que no nos gusta se llama estrés. Trabajar por algo que nos gusta se llama pasión

Los conceptos más difíciles de la vida académica y de mi vida personal solo se han acomodado en mi mente y en mi espíritu cuando iban acompañadas de una explicación dulce y una actitud empática.

De hecho, he observado que las personas que han optado por el continuo sacrificio, por la asunción de dogmas sociales, por apartar todo lo desconocido por poder ser peligroso son personas con un aura gris, apagada, con ceños fruncidos y lenguas viperinas.

He empezado a entender también que mi locura era más sana que la rígida cordura de otros .

Primero en el colegio, luego en el trabajo,… toda mi vida he tenido fama de que no me tomaba las cosas en serio sólo porque me veían riéndome y haciendo el tonto. No tenía esa actitud amargada que hay que tener para que te tomen en serio, aunque luego fuese la que mejores notas sacaba y la que más cosas hacía en menos tiempo. Ni la tenía ni la tengo ni la tendré. Esa actitud es un disfraz para los mediocres. Yo no necesito máscaras.

Otra cosa que he entendido es que a veces hay que perder el orgullo, pero jamás la dignidad.

Cuando me regía por reglas y no por sentimientos, mi corazón y mi mente estaban enfermos y mi alma encarcelada.

Y más : Tengo que cuidar a los que quiero y me quieren, y eliminar de mi vida a todo aquel que me infligió un daño intencionado.

La vida nos da un tiempo limitado para que la disfrutemos, así que no pienso malgastar ni un segundo más de mis pensamientos y de mi tiempo en intentar entender a personas que me traicionaron o me juzgaron.

“La honestidad es un regalo muy caro, no lo esperes de la gente barata”.

-Warren Buffet-

Desde que lo decidí, esa parte destinada a estos quehaceres absurdos e inútiles ha quedado vacía de resentimiento y abierta y dispuesta a llenarse de todo aquello que me hace ser feliz.

De repente no necesito que todo sea ideal y esté controlado, simplemente disfruto de lo que tengo e ignoro lo que me hace daño. Entonces se produce la magia y todo se convierte en ideal. Paradójico pero real.

Una de las mejores formas de alcanzar el bienestar es, simplemente, saber cuidarse a uno mismo. Y eso requiere una serie de sabias decisiones, que balancean lo que queremos y lo que no queremos en nuestra vida.

Saber escucharme y que me importe una mierda (perdón) lo que los demás digan de mí.

No hay nada peor que supeditar tu vida y tu personalidad a la aprobación constante de los demás. Es muy fácil convertirse en un muñeco roto si acatas todo lo que la sociedad supone que es mejor para ti.

Tu personalidad nunca estará integrada en un todo, sino que será una construcción de retales y viejas ideas impuestas en ti, sin que tan siquiera te hayas planteado el verdadero sentido que tienen para tu alma.

Saber escucharse a uno mismo, hacer caso a tu intuición, perderte por dónde los demás dicen que no vale la pena que vayas y encontrarte al final del camino con el trozo más auténtico de ti, para quedártelo y decidir llevarlo siempre contigo. Eso es un triunfo.

Apartarme de todo aquello que no es bello, útil y divertido.

Si algo no me produce admiración, no me sirve o no me divierte, fuera. Seguir esta premisa me ha traído solo buenas sensaciones y ha evitado la mayor parte de las malas vibraciones que giran mi alrededor.

Todo lo que sé ahora es un privilegio que no compré con dinero. A mi me ocurrió simplemente cuando empecé a cuidarme, y es verdaderamente un regalo.

Se supone que estoy en el mismo mundo que hace un año, pero a mí me parece otro.

Día 104: Mis nuevos sentidos.

Desde que he vuelto de la playa estoy escribiendo menos…es como que no me lo pide el cuerpo.

Es raro, pero creo que estoy pasando a otra fase.

Dicen los escritores de verdad que la inspiración les llega en momentos turbulentos, bueno, no sólo los escritores, también los cantantes, pintores…cualquier manifestación “artística” florece en los momentos en los que el espíritu no está tranquilo.

Mi padre, que es un gran artista, entre otras cosas “socialmente más exitosas” pero que nos importan una mierda (perdón), dice que le “dan brotes”. Y es verdad, de pronto le da por un tema, sea pintura, collage, escultura o cualquier rareza sin nombre (de las que tiene varias y darían para escribir un libro por cierto), y oye,no hace otra cosa. Compulsivamente se dedica a la locura que toque durante el brote hasta que se le pasa y luego ya no hace nada más sobre el tema hasta que se le ocurre otro (o el mismo, porque hay algunos recurrentes y otros puntuales) dentro del tiempo que sea.

Bueno, pues a mi me está pasando algo parecido ahora. No siento la necesidad de escribir, es como que estoy en paz conmigo misma. Porque creo que a veces escribía, sobre todo en este blog, para autoconvencerme en algunos casos y en otros casos para gritar al mundo que algo no va bien.

Pero ahora es como que siento que todo está bien. Puede ser que haya influído el contacto con la naturaleza en estado puro. El sol, el mar, el cielo….momentos a los que antes no prestaba atención. No veía el color del mar ni del cielo. Cómo cambian. El sonido de las olas no lo oía tampoco. Ni siquiera notaba el calor del sol a no ser que “me pusiera a tomarlo conscientemente”.

No prestaba atención a nada de eso. Pues si vas a la playa (o al campo) CUANDO NO HAYA NADIE, y estás solo ante la Creación y la observas y la sientes, sin prisa, sin pensar, sólo mirar….durante horas incluso, (no existe el tiempo en esta dimensión a la que me refiero y estoy conociendo), …si te entregas de verdad a la contemplación, sientes cosas que no se pueden explicar. Es como pertenecer a “algo”, es lo más parecido que se me ocurre, pero algo que no es tu dueño, sino que sientes la suerte de pertenecer a ello, de formar parte.

Parezco una loca pero me da igual porque lo parezco continuamente….así que sigo.

Se me han “abierto” sentidos nuevos. Veo y oigo distinto. Ya no es algo mental, sino sensorial. Veo cosas que antes no veía y oigo cosas que antes no oía. Es la verdad. Por ejemplo, oigo los pájaros. Nunca los había oído. Y ahora no sólo los oigo, sino que me pregunto dónde estarán, qué pájaro será, si ha venido por ser primavera…no sé, cosas que antes me pasaban desapercibidas totalmente y ahora me hacen feliz.

Y cómo no, mis amados gatos. Eso sí que ha sido un descubrimiento. En el momento en el que estoy no me imagino la vida sin ellos, ni entiendo cómo me he podido perder durante toda mi vida este AMOR.

Ya he hablado muchas veces de ellos, pero es que es maravilloso darme cuenta de cómo “me buscaron”. Por lo visto los necesitaba y por supuesto ni lo sabía, como todo, y por eso aparecieron de manera casi milagrosa.

Vinieron a mí, que en mi casa de pequeña siempre hubo animales (gatos también) y yo ni los miraba. Pues ahora los veo.

La relación que tengo con uno de ellos sobre todo también ha hecho que afloren sentidos desconocidos hasta ahora. ¿Cómo me he podido perder todo esto tantos años?….no tiene nada que ver con el amor hacia ningún otro ser. Quiero a muchos “humanos”, pero aun queriéndolos, sé que tienen prejuicios (igual que yo), que les puede sentar mal algo que diga o haga…con una persona, por mucho amor y conexión que haya, siempre tienes que estar “alerta”, con unos más que con otros cómo no….pero con un animal no. No nos juzgan, nos quieren hagamos lo que hagamos. Amor incondicional. Ojalá los humanos estuviésemos tan evolucionados como ellos en miles de aspectos.

Pues eso, que ahora quiero hasta a los árboles, y los miro. Y me pregunto cuántos años tendrán y de qué habrán sido testigos………a ver si llega la primavera de verdad por fin, que me apetece mucho ir a andar con mi queridísma amiga/hermana Lali….por la orilla del río, yo respirando aire puro y ella “pelusas” (el polen, que le arruina los paseos).

Quizá escriba menos hasta que me de el siguiente “brote”, o tenga ganas de contar algo, como ahora.

Porque expresar lo que vas sintiendo, pensando, descubriendo…creo que tiene un punto muy fuerte de terapia. Y parece ser que ahora no lo necesito tanto.

Para qué vamos a engañarnos. Al principio me quería creer que estaba de puta madre (perdón) al poder hacer lo que me diese la gana. Y es verdad, lo estaba pero porque necesitaba descansar, tanto física como mentalmente. Había estirado la goma durante demasiados años hasta que se rompió.

Pero me engañaba un poco a mí misma. Tenía muchas cosas que aceptar y sólo quería ver lo bueno de la situación.

Tenía una “venda” para la parte mala. No la quería ver para no sufrir. Pero hasta que no la he visto – y sentido cual puñalada trapera- no he podido pasar realmente página.

Reconozco que tengo incluso momentos en los que, por ejemplo, me siento “culpable” de que me echaran de un trabajo “socialmente bueno”. A traición. Con mentiras. Intentando robarme, …y aun así me siento culpable. Una vez que acepto que me dolió (no tanto el hecho en sí, sino la actitud de algunas personas que me utilizaron para intentar salvarse ellas aunque al final acabaron cayendo, cómo no, pero no me consuela), pues eso, una vez que lo acepto y reconozco que me ha dolido y que incluso a veces me siento culpable, entonces AVANZO.

Hoy he visto una foto en Facebook de mis antiguos compañeros, algunos a los que tenía cariño de verdad, y me afecta verlos, ver la oficina en la que me he pasado media vida……soy humana. Y fue una putada lo que me hicieron (perdón). Aunque si miro las cicatrices en mis rodillas de la época en la que estuve de baja (eso también influyó en que me echaran), la verdad es que se me pasa un poco. Sí, me caía continuamente. Se me “desconectaba” el cuerpo, del estrés. Unos microsegundos, lo suficiente para caer de rodillas y hacérmelas polvo. Las cicatrices son lecciones y recordatorios.

Ahora empiezo a aceptar “lo malo” y creo que por eso también el universo me regala “nuevos sentidos”. Y menos miedo.

Porque hasta ahora como ya conté una vez, he tenido pesadillas recurrentes en las que me reñían continuamente jefes imaginarios o conocidos, amigos, familiares……..pues ahora en mis sueños me siguen riñiendo, pero adivina quién…..La Preysler!!!!!!!!!!!!…..sí, sí, os podéis reir porque parece de coña pero llevo como tres o cuatro sueños en los que me riñe la Preysler. Muy profundo. Me lo voy a tener que mirar.

En realidad me da igual lo que me dijera un psicólogo si fuese (es más, sé lo que me diría). Sólo me vale lo que experimente yo y mi interpretación. Y lo veo como un gran avance, tiene mucho más glamour que te riña la Preysler a que te riña un mameluco con ínfulas, no??

Es el primer paso, ahora ya sólo queda que no me riña nadie en sueños………De momento, gracias por mis “nuevos sentidos”.

Día 100: La muerte.

Un sabio de Oriente dijo: “La muerte a todos espanta”. Otro aseveró: “Ante la muerte hasta los más valientes tiemblan”.

Pues a mí no me espanta nada, es más, me “consuela” . Ahora todo el mundo pensará que estoy loca o deprimida. Lo primero es un poco verdad pero bueno. Además hoy es el día 100 del experimento sabático y hay que celebrarlo con un tema alegre.

En serio, me gusta la idea de que todo es finito, me da la perspectiva real de los “problemas”.

He visto de cerca como hoy estás aquí pensando que vas a hacer de comida mañana, pero mañana no estás, y no hay comida, ni nada …de eso podemos estar seguros.

Pues eso, todo es provisional, y el que no quiera aceptarlo le aconsejo que no siga leyendo. Aunque puede que le de otra perspectiva de la vida, como a mí, que la idea de la muerte me relaja incluso dudando de lo que pudiese “haber” tras ella. Pero claro, yo me he dado cuenta de esto a mitad de mi vida. De joven no quería ni oír hablar del tema como me imagino que le pasará a casi todo el mundo.

Bueno, lo explico en palabras de mi admirado Ramiro Calle, para que veáis que no soy la única que piensa así, y porque evidentemente, lo explica mejor que yo. Adelante quien se atreva, y quien se conozca lo suficiente como para saber que se va a deprimir, que no siga:

La muerte, para los hindúes, es la dueña del tiempo. A cada momento nacen millones de seres y mueren millones de seres. Nadie, en realidad, es dueño de nada, ni siquiera de su cuerpo, que antes o después habrá que soltar por mucho que nos aferremos al mismo.

Esta verdad quizá no sea idónea para tanatofóbicos, pero nos ayuda a realzar la vida, vivir cada momento como si fuera el primero y el último, ser menos egoístas, humanizarnos y no perdernos tanto en mezquindades y bagatelas. Pero, como dijo un lama en una concurrida conferencia que pronunció, el mayor milagro es creer que solo se mueren los otros. En realidad, si uno lo reflexiona, lo misterioso es poder estar vivo día a día. La muerte nos acompaña a cada momento y de repente nos atrapa y nos hace desencarnar.

Pero podemos tomar la muerte como una gran consejera y una aliada. Su recordatorio nos ayuda a limar el ego, no ser tan arrogantes y prepotentes, jactarnos menos de nuestros logros y no atribuirnos cualidades de las que carecemos. El recordatorio de la muerte nos ayuda a superar el apego y el aborrecimiento, puesto que tomamos consciencia de que todo es provisional. Este mundo es una posada en la que nos alojamos unos cuantos días y partimos. Cada uno representa su papel para luego irnos. La muerte camina con nosotros codo con codo.

Buda, que como nadie investigó en el sufrimiento humano, declaró que la enfermedad, la vejez y la muerte son “mensajeros divinos”. Así es si sabemos instrumentalizar estos tres hechos tan dolorosos para desarrollar en nuestras vidas nobleza, lucidez, compasión y benevolencia.

Mientras la muerte llega, podemos hacer buenos actos, meditar y permanecer sosegados. No es una mala receta. Hacer buenos actos, meditar y permanecer sosegados.

Con su proverbial sentido del humor y su serenidad, Babaji Sibananda de Benarés decía: “Venimos, nos
hacemos la foto y partimos”. También declaraba que somos como actores haciendo aquí su papel y que cuando caiga el telón del escenario, volveremos a nuestro verdadero hogar.

Me gusta recordar las palabras de Ramaprasad-Sen:

“Considera, alma mía, que no tienes nada que puedas llamar tuyo. Vano es tu errar sobre la Tierra. Dos o tres días y luego concluye esta vida terrena; sin embargo todos los hombres se creen dueños aquí. La muerte, dueña del tiempo, vendrá y destruirá tales señoríos”.

El recordatorio de la muerte nos “humilda”, nos previene contra actitudes mezquinas, nos ayuda a celebrar cada instante y sentir la vida como una oportunidad para amar y encontrar la paz interior.

Día 97: La maldición de la abundancia.

No sé si los griegos escribieron algún drama en torno a lo que voy a describir, pero no hubiera estado nada mal. Al ser humano del siglo XXI le ha caído todo el peso de una maldición similar a la de Edipo Rey y necesitamos urgentemente consejos para romperla. Y lo curioso es que nuestra maldición es algo, a priori, bueno: vivir en la abundancia.

La capacidad del hombre moderno de hacer y deshacer con su vida es, por un lado, genial; pero, por otro, una maldita maldición.

Si te paras a pensar, nuestros abuelos escogían muy poco a lo largo de su existencia. Su oficio solía ser el de sus padres: el que nacía cabrero, seguía esa línea de negocio. La gente habitaba en el mismo exacto pueblo donde le habían dado a luz. Y uno se casaba con una de las cinco mozas casamenteras de la Aldea.

Eran vidas apacibles y sencillas. Desde luego, uno elegía mucho menos que ahora pero, curiosamente, estaban perfectamente adaptados a ello. La depresión y la ansiedad eran rarezas, reservadas precisamente a gente con posibles.

En el siglo XXI, sin embargo, ¡todo es posible! para el hombre y mujer del Primer Mundo. (Lema indiscutible de las zapatillas Nike, por cierto). Y, sin embargo, tres de cada diez personas están emocionalmente hechas polvo; los psicofármacos son los segundos fármacos más vendidos; y el 80% de las personas afirma padecer estrés.

Houston, tenemos un problema, ¡y no está ahí lejos en el firmamento! El lío está en nuestra mente. ¿Qué demonios ocurre? Nada más y nada menos que un fenómeno mental al que llamo “la maldición de la abundancia”.

Tener muchas opciones mola. Pero, con tanta opción, la computadora que tenemos en la cabeza se gripa. Y todo ese cúmulo de deseos acaba convirtiéndose en la principal fuente de dolor.

La culpa la tiene nuestra tendencia a transformar deseos –legítimos e inocentes– en feas necesidades, obligaciones y cargas. ¡Un día nos imaginamos como actores de Hollywood y, acto seguido, nos consideramos un fracaso por no haber llegado allí! De niña soñamos con ser madre y ahora estamos deprimidas por no poder tener hijos…

Por arte de birlibirloque, en vez de muchas oportunidades, lo que tenemos ahora es una carga asfixiante de autorreproches, esfuerzos rabiosos e insatisfacciones punzantes. La vida se transforma en un valle de lágrimas, un pozo de ansiedad sin fondo.

Pero, aunque parezca mentira, toda maldición se puede romper. Y la maldición de la abundancia se quiebra con educación filosófica, en valores, psicológica o como la quieras llamar, incluso espiritual.

Las personas podemos aprender a desear pero no necesitar. A tener objetivos pero no obsesiones. A trabajar pero no luchar. Si llego a Hollywood será genial, pero si no sucede: ¡pues que me quiten lo bailao!

Hoy en día vivimos cargados de necesidades inventadas. Ser una persona decente nunca había sido tan difícil. Para salir a la calle tienes que: tener estudios, buen empleo, ser elegante, extrovertido, estar al día, haber viajado, saber idiomas, tener muchos amigos, un piso en propiedad, pareja –una gran pareja–, grandes vacaciones, estar sano, estar delgado… ¡Y diez mil cosas más! Y si no cumples con alguno de esos requisitos mínimos: eres un gusano, un apestado, peor que Edipo.

Yo ya paso de todo eso. Con las armas prestadas por Tolstói, Gandhi, Epicteto y el resto de la banda de los pacifistas, ecologistas, artistas y felicistas, me declaro en huelga de necesidades y obligaciones. Usaré mis posibilidades, pero no las elevaré al altar de las deidades. La vida es demasiado corta y lo realmente bueno es siempre simple y fácil.

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Basado en un artículo de Rafael Santandreu sobre el que no puedo estar más de acuerdo.

Día 92: Mis deseos son órdenes para mí.

Estoy pensando que me gusta mucho esta vida. Creo que me voy a quedar más de lo previsto, y no me refiero sólo a la playa, sino a que me voy a quedar más en esta vida.

En vez de año sabático va a ser vida sabática. Ya puestos…

Lo difícil es atreverse, de hecho yo no me atrevía, necesité un “pequeño empujoncito”.

La pregunta es por qué si vemos que algo no nos gusta, no lo cambiamos.

Tenemos vocación de mártires?… Porque eso parece. Si miro hacia atrás no me conozco. Lo que hace la perspectiva. Es casi mágico.

Estaba totalmente involucrada en lo que hacía y además me lo creía. Es que “te involucran” poco a poco…y cuando te das cuenta (si te la das alguna vez), estás viviendo una vida que no quieres.

No sólo en el trabajo, sino en todo. Vaya manipulación de valores. Vaya postureo. Vaya contradicción de vida. Y sólo hay una. Debería ser como un mantra a recordarnos continuamente.

Y si yo creo mi realidad, cómo es que llegué a crearme una tan fea y contraria a mi esencia? Ni idea, pero seguro que no soy la única que me pasa.

Entonces el cuerpo avisa. Porque el cuerpo está de nuestra parte, y no lo escuchamos. Contracturas, dolor de todo, vértigo, agotamiento… Ese no debería ser nuestro estado “normal”…y muchos vivimos años así!! Es más, hay gente que se muere sin haber escuchado nunca a su cuerpo. Yo, por ejemplo, empecé muy tarde, pero por lo menos lo hice.

Es que me parto con lo del “yo me cuido”… Tu lo que haces no es cuidarte, es más, te estás castigando, ni que fueras tu enemigo. Además de desperdiciar la vida, el poco tiempo que te queda te vas al gimnasio a machacarte, y luego a hacer vida social porque como eres una persona “de éxito”, con un estupendo trabajo hay que mantener el nivelazo y que los demás lo vean. De qué sirve el BMW rojo descapotable o el modelito, o los zapatos o el iPhone si nadie te lo ve?

Y además como te sobra, te lo gastas en el osteópatanaturópata y en el psicólogo. Pero estas de puta madre, eh?..

Ya hablé de los timos en un post, pero no concretamente de los xxxxxxxxópatas de todo tipo que proliferan gracias a las penurias ajenas no confesadas, porque encima todo el mundo alardea de lo bien que está y lo bien que le va, y luego a llorar por la noche. Nadie debería decir ” no puedo más”… pero seguimos y seguimos, y realmente “no podemos más”.

Si es que está todo pensado ya….lo que no podemos es ser más absurdos. Ahora mismo estoy viendo a un guiri que supongo que estará muy estresado porque se está dejando dar un masaje por una china de esas que va por la playa. De toda confianza, si señor. Pero bueno, eso no es de lo peor. Sólo inconsciencia pura.

Lo peor es los que tienen consulta. Vas, te desgracian el primer día y ya has entrado en bucle para siempre. No puedes dejar de ir porque cada vez te duele más. Otros te pinchan, eso sí que no me dejaría en mi vida…. otros te venden agua de mar embotellada. Es que si no pagas no cura.

Y luego están “los que te arreglan la cabeza”. Te dicen lo que quieres oír y ya te vas súpercontento…. hasta la próxima crisis dentro de nada. Pero lo dicho, como has pagado ya estás más animado, a que si?.. Venga yaaaaaaa…

Pues yo aquí me estoy dando cuenta de que hay muchas más cosas gratis de las que pensaba: el mar, el sol, el yodo, los paseos, dormir, comer bien…. Vitaminas puras. Cero estrés. Así que me ahorro todos los xxxxxxxxópatas. Perfecto.

Y encima soy hasta más rica, hago cosas más “lujosas”… Va a ser entonces que depende del concepto de lujo que tenga cada uno.

Para mí, como ya he dicho muchas veces, los mayores lujos son el tiempo y la libertad.

Igual, sólo igual, eh?.. podríamos considerar vivir de otra manera. Es sólo una idea… para quien no le guste su vida, no sé, a lo mejor hay más opciones. Los que estén encantados con la suya que no escuchen. Que a ellos ya les ha tocado la lotería.

Y doy por buenos los años “perdidos”, me han enseñado lo que me importa.

Todavía tengo mucha mochila que quitarme de encima, tengo incluso pesadillas recurrentes en las que me riñen todo el rato. Pero no voy a pagar a ningún “pseudópata” para que me las quite. Podría pagar mejor a un psicópata para eliminar “mochilas”, pero es ilegal…

En serio, es un trabajo que debo hacer yo misma. Cada uno debe hacer el suyo y valorar como quiere vivir la única vida que tiene. De todas formas, cuando me despierto y veo que estoy en mi nueva vida, se me pasan todos los males.

Y no me vale tampoco lo de “yo no me lo puedo permitir”. Nos podemos permitir todo lo que queramos. Yo de momento me voy a permitir quedarme en la playa hasta que me apetezca. No me atrevía por dejar a mi hijo solo en casa, pero resulta que no pasa nada. Por supuesto todos tenemos obligaciones, pero a veces nos inventamos más de las reales.

Y sí, han pasado meses desde ” mi punto de inflexión” y sigo teniendo pesadillas. Mi pobre subconsciente no se libera tan fácilmente de las malas energías acumuladas. El cuerpo sí, pero todas las experiencias dejan huella para que aprendamos. Y no es de un día para otro.

Por eso mi trabajo ahora es CUIDARME pero como yo lo entiendo. Mimándome y escuchando lo que mi cuerpo y mi alma piden para concedérselo. Mis deseos son órdenes para mí.

Y en este trabajo sí me siento realizada. Pero muuucho.

Día 90: El gato de Schrödinger.

He decidido que me voy a la playa. Sobre la marcha,como buen ser libre que soy. Mi año sabático también tiene vacaciones y todo ….. Escribo desde el AVE, yo voy y la humanidad vuelve mañana. Perfecto. Nos cruzamos. No soporto las multitudes, eso no son vacaciones.

Además sin billete de vuelta… suena hasta a película con moraleja… Pues no. Si voy sin billete de vuelta es por si me tengo que volver corriendo..

Porque he dejado a mi hijo solo en casa, ya tiene barba y edad, pero no sentido común…

En realidad lo he dejado solo con los gatos, para que me lo vigilen y me den el parte diario, me fio mucho más de ellos.

Lo primero que me dijo es que él no tiene ningún problema en quedarse solo (o si, pero cualquiera lo reconoce con la edad que tiene).

Faltaría, porque lo de quedarse solo es muy relativo. Para empezar, mi hermana vive en el piso de abajo y mi padre en el de más abajo. Para seguir, tengo que dejarle la casa como un bunker post apocalíptico. Todo organizado para su supervivencia a base de comida de esa que caduca a los 15 años, por si acaso.

Y otra condición que se le ha ocurrido de pronto es que haga una limpieza general previa. Digo, claro, eso es porque él evidentemente no piensa hacer ni el huevo y quiere que esté todo perfecto para que le dure más mientras la mierda se va acumulado. Luego se me han ocurrido otras posibilidades inquietantes, pero prefiero no considerarlas ahora que ya me he ido.

Esto es como lo del gato de Schrödinger, todos los futuros son posibles.

Para los que no se sepan la historia, aunque es muy conocida, me atreveré a resumir en 4 palabras años de estudio : este físico tenía la teoría de que nada existe hasta que es observado. Para explicarlo, decía que imaginemos un gato, (siempre he pensado que debería haber puesto el ejemplo con una cucaracha en vez de con un gato que yo me traumatizo, pero bueno) dentro de una caja con un dispositivo que si lo toca, muere. Entonces, el gato está vivo o muerto?. Pues las 2 cosas hasta que no abramos la caja y lo veamos. Hasta entonces, los 2 futuros existen a la vez.

Pues eso, hasta que no vuelva y vea qué me encuentro, todos los futuros existen.

Bueno, pues tampoco me parecía mal una limpieza general, al fin y al cabo hay que hacerla de vez en cuando. Pero no yo. Llamé a la chica de siempre y la habían operado de apendicitis…pero me recomendó una “de toda confianza”. En fin, si viene recomendada me fiaré porque es eso o limpiar yo.

Pero me podía haber avisado. Cuando llamó a la puerta la vi porque abrió los ojos que si no.. . Más que negra era azulona brillante, que me da igual el color, que no se me malinterprete, pero vaya susto así sin avisar…yo me fui de casa por aquello de no estorbar, pero me imagino la cara de mi hijo al levantarse y encontrársela por el pasillo… no me dijo nada.

La verdad es que no me habla mucho, digamos que lo estrictamente necesario.

El otro día oigo un sonido como de ultratumba que sale de su habitación….algo así como… Babbaammoobbaauooouuio Baño (léase con voz cavernosa de adolescente que dejó atrás los gallitos hace tiempo).

Es que no vocaliza. Tengo que adivinar lo que dice, o leerle la mente.

En fin, que era algo del baño, así que para allí me fui. Me lo encuentro todo lleno de pelos. Por el lavabo, el suelo, las toallas…podría haber hecho un cojín con ellos. Los recojo, ya solo me quedaría que los gatos se rebocen en ellos…

Le digo…” Qué te has afeitado??” Silencio sepulcral. Otra vez el gato de Schrödinger. Aqui las posibilidades son aterradoras hasta que salga de su cuarto.

Mientras tanto, existe un calvo con barba, un normal sin barba (Dios quisiera), un calvo sin barba, un hípster, incluso un hípster depilado (no, por favoooorrr)….

Al final fue una bola de billar con barba. No era el mejor futuro pero tampoco el peor…

Y mientras tanto en mi casa…. eso será en el próximo capítulo.

Día 87: Cómo superar con fracaso una entrevista de trabajo.

Me parece a mí que aunque quisiera volver a trabajar, no me van a coger en ningún sitio.

El principal motivo es que no me apetece hacer el gilipollas. Pero nada. Y por lo visto es un requisito previo para muchos trabajos.

Una cosa antes de seguir: alucino viendo cómo mis posts se encadenan lógicamente sin yo pretenderlo.. casi tomando sentido argumental. El penúltimo era sobre La Calma que tanto deseo. Nada más subirlo, me apetecía escribir sobre el concepto mal entendido de La Pereza, porque en cierto modo va unida a la calma …y me lo encontré ya escrito!!!!!!!!!……es justo lo que quería transmitir, no le cambiaría ni una palabra. Así que no tuve ni que escribirlo, lo reblogueé. Magia.

Bueno, la cosa sigue encadenándose porque cuando me pongo a escribir este post ,que va a tratar sobre” la entrevista de trabajo perfecta”…y que no me van a coger nunca porque no me apetece hacer el gilipollas como he dicho antes…porque me da una PEREZA tremenda hacerlo. Las pantomimas bochornosas las eché de mi vida el año pasado. No me vendo y no tengo precio.

Eso no quiere decir que no quiera trabajar, de hecho, si lo pienso,trabajo en varias cosas, pero cosas que me gustan (la pena es que no me pagan, estoy desperdiciada pero bueno) y que no requieren de la valoración de un mamarracho trajeao. Porque no nos vamos a entender. No es que yo juzgue al mamarracho trajeao de RRHH, nada más lejos de mi intención, (en su derecho está de serlo y de creerse lo que le de la gana, igual que yo en el mío de pensar lo que quiera) ,ni tampoco juzgo la situación, faltaría más, el mundo funciona así pero yo no juego.

Soy consciente de que a veces parezco prepotente, y no quiero serlo, pero qué le voy a hacer si sé perfectamente como jugar al juego e incluso ganarlo. Pero no me da la gana de jugar, insisto, me da una pereza que te mueres . Y no es prepotencia, son distintas frecuencias, como si yo estuviese en FM y él en Onda Media. No nos entendemos.

De todas formas, esta es mi realidad. Pero también habrá quien todavía no esté quemado como yo y le interese “en serio”cómo pasar la entrevista y convertirse en un esclavo. Que conste que yo lo hice en su época hace millones de años, cuando “pensaba distinto” y tenía otras prioridades. Y también fui esclava. Que nadie piense que lo digo en tono despectivo, simplemente ahora estoy a otras cosas.

Así que voy a hacer un simulacro de entrevista estándar y lo que hay que decir para pasarla por un lado, y lo que diría yo (eso no lo digáis, ehhh??), por otro.

Bueno, para empezar, hay que partir de la base de que las preguntas son “trampas”. Sabiendo esto yo ya saldría corriendo, o me quedaría para vacilar al trajeao, pero ya he dicho que me da pereza…y asco. Si ya empiezan con trampas dice mucho de la filosofía de la empresa (son casi todas). Si empiezan tratando de “pillarte”, no crees que seguirán intentando hacerlo con tu sueldo, con tu horario?…te robarán todo lo que puedan y más . Y te harán que tú robes a los clientes.

Si empieza con trampas, para mi ya no es juego limpio. Fuera.

Y estas son algunas de las “supertrampazas inteligentes,maquiavélicamente orquestadas e ingeniosísimas” en las que te ponen. Y luego se quedarán más anchos que largos con su “selección”. Como diría José Mota: “austé a la mierdaaaaa”… (perdón)

“¿Qué conoces de nuestra empresa?”

YO: Lo que sale en Google, Linkedin y demás cuando pones el nombre. Hasta un mono puede hacerlo. Además, qué te crees, que no iba a informarme si se supone que quiero trabajar aquí?….Y también he preguntado a los que trabajan y extrabajan, por cierto.

RESPUESTA CORRECTA: La misma que he dicho yo pero con actitud humilde, sin decir que lo has buscado en internet, que eso ya lo saben, y que cuando has preguntado por ahí te han contado maravillas.

“¿Qué puedes contarnos de ti mismo?”

YO: Pues que como no hay trabajo de nada de lo que me gusta ni para lo que me he formado, me presento a todo a ver si me cogen en algo, aunque me parece que no es relevante mi vida para trabajar. No soy una psicópata, no tengo antecedentes. Con eso debería valer, no?

RESPUESTA CORRECTA: Aquí ni te van a escuchar porque les importa un pimiento tu vida. Lo que quieren es valorar tu capacidad de reacción rápida, ver cómo hablas, por eso hacen esta pregunta de las primeras. La primera impresión que causes la tienen muy en cuenta. Así que habla con seguridad y de manera convincente digas lo que digas.

“¿Por qué has estado tanto tiempo sin trabajar?”.

Esta me encanta.

YO: Porque prefiero hacer lo que me apetezca mientras me quede dinero, que aguantar mamarrachos.

RESPUESTA CORRECTA: Evidentemente están buscando “tu fallo”. Aquí, si no podemos ser totalmente sinceros, hay que parecerlo, sinceríiiisimos somos. NUNCA hablar mal de trabajos anteriores y si no se sabe como salir de esta, diremos “aspiro a más”.

“¿Qué puedes aportar a nuestra compañía?

YO: Pues el trabajo que pedís,…o si quieres te aporto un elefante, no te j,…..pero tristemente también aportaré Mi tiempo, mi salud, e incluso a veces, mi dignidad.

RESPUESTA CORRECTA: Esta es la pregunta para extenderse todo lo que podamos y recrearnos en nuestra formación, habilidades, capacidad de liderazgo, capacidad resolutiva….se puede exagerar todo lo que se quiera, pero no mentir en cosas “comprobables”.

“¿Qué opinas de tus anteriores jefes?”

JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAAAAAAAAAAAAAAAAA…..

YO: Tu qué crees que hago buscando trabajo en otro sitio? Es la respuesta más sutil que se me ocurre….pero por si no lo pillan…Pues mira, me alegro de que me haga ud esta pregunta, eran y son unos auténticos hipócritas ladrones y encima con ínfulas. Y como era una multinacional, había mucha “diversidad cultural”. Es más, creo que a España nos veían como subdesarrollados porque nos pusieron un jefe igual que Mowgli, recién salido de la selva, o de la tribu. Puede ud buscar en Linkedin su foto, para que vea que la sinceridad es una de mis más valiosas cualidades. Nunca miento. Espero que lo tengan en cuenta.

RESPUESTA CORRECTA: Nos mordemos la lengua y damos una respuesta “políticamente correcta”, ni muy crítica (no vayan a pensar que somos conflictivos), ni demasiado benevolente (no vayan a pensar que somos tontos).

“¿Conoces a alguien en esta empresa?

YO: Y qué más te da?..si estoy aquí es porque necesito el dinero. Además ya sabes que pasé el currículum a Fulanito para que te lo diera. Es una pregunta retórica, quizá?

RESPUESTA CORRECTA: Decimos la verdad, y si conocemos a alguien aunque no le “hayamos utilizado para hacer llegar el currículum”, evidentemente sólo lo diremos si estamos seguros de que tiene buena reputación.

“¿Prefieres trabajar solo o en en quipo?”

YO: Sola y a ser posible aislada.

RESPUESTA CORRECTA: Depende del puesto,diremos lo que nos convenga, aunque hay que tener en cuenta que la soledad no está bien considerada en ninguna empresa.

“¿Cómo trabajas bajo presión?”

YO: Como me estrese por vuestra culpa te mataré con mis propias manos.

RESPUESTA CORRECTA: Hay que ser “profesional” (gilipollas?) y explicar que el estrés no supone ningún problema y que forma parte de cualquier trabajo. También decir cómo nos enfrentamos a las situaciones difíciles y cuáles son nuestros trucos para relajarnos. Incluso si llevamos un ejemplo preparado de cómo resolvimos un momento tenso (sin matar a nadie ni nada), entonces se le caerá la baba al trajeao.

“¿Tienes alguna pregunta?”

YO: Horario y sueldo.

RESPUESTA CORRECTA: Aquí tendremos cuidado de no ser demasiado incisivos y lo mejor es preguntar algo sobre el funcionamiento interno de la empresa, para que parezca que te interesa mucho y eres muy coherente y sagaz de paso.

“¿Cuáles son tus aspiraciones económicas?”

YO: Deja de preguntar obviedades de una vez. Pues ganar lo máximo trabajando lo mínimo. No hay límite de dinero hacia arriba ni de tiempo hacia abajo, querido.

RESPUESTA CORRECTA:Es la pregunta trampa por excelencia, porque contestemos lo que contestemos, siempre nos quedará la duda de si nos hemos vendido demasiado barato.Por eso, lo mejor es conseguir que ellos digan primero cuánto están dispuestos a pagar y mostrarse siempre dispuesto a negociar (o en otras más soeces palabras, a que te la metan doblada).

Evidentemente, responder “correctamente” a estas preguntas ni siquiera garantiza que te contraten, ya que esto no es una ciencia exacta y todo el mundo nos sabemos las respuestas que quieren oir. Porque al fin y al cabo se trata de eso, de decirles lo que quieren oir.

Por eso, a mi no me cogerían nunca, o sí, …si quisiera, porque soy “perro viejo” por estos lares…..

Pero lo que me da es mucha pena. Tener que hacer toda esta pantomima ridícula para entrar …en la mierda. Que para entrar en la NASA seguro que no hacen estas idioteces. Y así seguirá siendo, mientras haya gente superfeliz y orgullosa de ser jefe del “departamento de marrones”, por ejemplo. Soy el que me los como todos, pero soy EL JEFE. Puaaaaaaaaaggggggggggg……….

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