Día 81: La estupidez humana.

Desde que me dedico a observar me he dado cuenta de las bobadas que hago. No todo iban a ser ventajas en la vida contemplativa. Ahora me “pillo” a mi misma haciendo o diciendo cada cosa que a veces dudo hasta que lo haya hecho o dicho yo. A ver si voy a tener también trastorno de personalidad múltiple (éramos pocos y…) porque si no, de verdad que no me explico cosas que yo misma hago. Estupideces.

Las hay de varios tipos, menos mal que la mayoría de las mías son producto del despiste, tipo intentar hablar por el móvil con el mando de la tele en la oreja o cosas por el estilo. Esta es el tipo más leve.

Luego hay otros tipos más “graves”, que me gustaría creer que son por ignorancia, confianza, ingenuidad, porque curiosamente a veces asumimos situaciones de riesgo siendo conscientes de las posibles consecuencias. Aquí tampoco me libro, alguna idiotez de estas he tenido, menos en cantidad pero más en calidad.

Y es que parece que ser imbécil es tendencia hoy en día. Tanto que se ha convertido en un modelo de negocio y cada tertulia televisiva convoca a su propio imbécil para que el respetable pueda disfrutar del espectáculo. Vivimos una época en la que los idiotas se han convertido en una suerte de agujeros negros; en cuanto aparece uno, ya sea en medios o en redes sociales, la atención empieza a girar a su alrededor hasta que se lo terminan tragando todo.

A este horizonte de sucesos podríamos llamarle el “horizonte de idiotez”, ese punto a partir del cual ya no escapa la “luz”, entendida esta como la más mínima manifestación de inteligencia. Y este ejército de idiotas consume una gran cantidad de recursos. Si calculáramos el tiempo que dedicamos a los imbéciles en términos de PIB nos encontraríamos con un sector tan importante como el turismo. Y si lo hiciéramos en términos de producción eléctrica, con la energía que empleamos en discutir con los idiotas se podrían iluminar varias ciudades.

Decía Albert Einstein que “hay dos cosas infinitas, el universo y la estupidez humana, y que de lo primero no estaba muy seguro”.

Lo bonito de la imbecilidad contemporánea es que en muchos casos es elegida y voluntaria. Porque no es lo mismo estar equivocado – todos lo estamos varias veces al día – que ser idiota. Ni es lo mismo ser idiota por accidente que serlo por vocación. El idiota de moda es un idiota convencido de que decir idioteces le hace parecer inteligente. Parece contradictorio, pero es que la disonancia es el pienso del que se alimenta su cerebro. Da igual que todas las pruebas vayan en su contra, al contrario, cuanto más evidente sea su disparate mayor será su enroque en la imbecilidad y su goce interno.

El año pasado, por ejemplo, decenas de supremacistas blancos se sometían a pruebas genéticas para descubrir, incrédulos, que una buena parte de sus ancestros eran africanos. La respuesta, la típica: primero la negación y después la convicción de que hay una conspiración de genetistas contra la verdad oculta de su pureza.

Porque todo imbécil alberga, además, un conspiranoico. Para él es más fácil de aceptar que el 98 por ciento de los seres humanos conducen en dirección contraria que pensar que él es el kamikaze.Las contradicciones son solo un adorno más, otro molesto conductor que te llevas por delante.

También es muy divertido observar que existe una especie de Ley Universal al respecto.Hay idioteces “inofensivas” y otras en las que el idiota implica a otros, o incluso les ofende. Entonces la respuesta del Universo, del karma, o de lo que sea, es proporcional a la estupidez cometida.

Por ejemplo,en 2015, el líder conservador estadounidense Tony Perkins atribuyó las inundaciones en Bahamas a un castigo de dios “por el aborto y el matrimonio homosexual”. Solo un año después él mismo perdió su casa en las inundaciones de Louisiana sin que esta vez el hecho le pareciera una “señal”. Algo parecido le sucedió recientemente al periodista ultraconservador Rush Limbaugh, quien acusó a los medios de comunicación de estar inventándose las noticias del huracán Irma para asustar con el cambio climático, horas antes de tener que evacuar su casa en Palm Beach por el temporal.

Pero no pasa nada, porque en la cabeza del idiota todo encaja, y cuando no encaja se reordena para volver a adquirir sentido. Así, por ejemplo, se puede creer que los americanos nunca pisaron la Luna y a la vez que nos ocultan la existencia de la base extraterrestre que encontraron allí. O que todos los aviones de pasajeros llevan en su interior unos depósitos de sustancias químicas para rociar a la población sin que a las compañías les importe perder el sitio que podrían comercializar en forma de asientos

En ocasiones, las convicciones del idiota son tan firmes que se atreven a retar a todo el mundo para demostrar que están en lo cierto. En 2011, un brujo de una tribu al norte de Ghana aseguró haber creado una “loción antibalas” y después de untarse con ella durante dos semanas desafió a sus amigos a que la pusieran a prueba. El tipo murió acribillado y se ganó un premio Darwin.

Y hace 2 días vi en Facebook como una adolescente mataba a su novio en pleno video en directo cuando intentaban demostrar que un libro de 30 cm de grosor para una bala. Buena idea. Pues el chiquito que en paz descanse se pone el libro en el corazón y su novia le dispara. Como dicen ahora…WTF???!!!!….Si es que la cosa hasta tendría su gracia si no fuese una tragedia.

Y no son los únicos casos de alguien que muere en plena contradicción pero convencido de que la razón le acompaña.

En 2012, la defensora de los partos en el hogar, Caroline Lovell, falleció mientras daba a luz en su casa, y Christine Maggiore, uno de los negacionistas de la existencia del VIH, murió de sida en 2008. En el plano colectivo, en 2014 un congreso de defensores de la venta y consumo de leche cruda en Estados Unidos terminó con decenas de enfermos y un fallecido por el ataque de una bacteria que se encuentra… en la leche cruda.

Pero si hay un ejemplo de disonancia salvaje es el de los terraplanistas, uno de los grupos de idiotas que más ruido han hecho últimamente, estos son divertidísimos. Y lo mejor es que les dan bola . Hay quien pierde el tiempo en demostrarles que la Tierra es redonda en pleno siglo XXI. Por supuesto que estos son más idiotas que los terraplanistas, que al fin y al cabo, para mí que nos están vacilando y se lo están pasando de narices.

Toda esta reflexión sobre la idiotez, me ha venido a la cabeza a raíz del “último atentado contra la privacidad”, que tanto ha escandalizado al mundo.

Me refiero a la venta de datos de los usuarios de Facebook a una empresa externa, que los utilizó para modificar los comportamientos electorales del rebaño.

Tonto es el que se deja manipular (el rebaño), pero mucho más tonto todavía es el que se indigna ante la manipulación de sus datos. Esos que ha REGALADO al mundo publicando en redes sociales. Qué esperabas que iban a hacer con tus datos, alma cándida, enmarcarlos???

Pero de verdad alguien se cree que algo es gratis??????. Si, las compañías gigantes son altruístas, trabajan por amor al arte y sin ánimo de lucro.

Hace falta ser “mu tonto” para creerse esto. Pero no, en realidad no nos lo creemos, claro. Sabemos que todo tiene un precio. Pero mejor utilizar Whatssapp que es gratis, que los SMS, por ejemplo.

Esta es la estupidez que a mí me da miedo ( y pena), la que “miramos para otro lado”, en el fondo sabemos que va a haber consecuencias pero nos lanzamos.

Yo soy la primera “estúpida” que utilizo RRSS y whatsapp , por supuesto. Pero creo que deberíamos tener la dignidad de no hacernos los escandalizados.

Sí, por eso la estupidez está de moda. Porque si no, sería imposible comprender el mundo actual, como nos autodestruímos, como predicamos una cosa y hacemos otra….la única explicación es que seamos estúpidos. A veces me imagino un extraterrestre mirándonos….alucinaría.

Y encima somos la única especie estúpida del planeta. Esto me da que pensar. Si somos los únicos “animales racionales” y los únicos estúpidos, lo que sobra en la ecuación es la palabra RACIONAL.

Y “racional” no debería ser igual a “estúpido”: Pues será entonces que no razonamos a nivel especie como es debido. Stephen Hawkings nos daba como mucho mil años si seguimos así.

Y como me estoy poniendo muy dramática, mejor acabo esta reflexión con las leyes del Señor Cipolla. Va en serio, tanto el nombre (mejor pronunciarlo con acento italiano, Carlo Cipolla), como que este señor, que es profesor de la Universidad de California, ha establecido una serie de Leyes sobre la Estupidez Humana. Aquí os dejo su Teoría, tan válida como la de Darwin, cada uno en su campo:

1ª-No puedes escapar de ella

La primera ley establece que “siempre, inevitablemente, subestimamos el número de estúpidos en circulación”. Tener en cuenta esta revelación te ayudará a estar preparado para lidiar con una inevitable avalancha de boberías.

2ª-Está en todas partes

Moverte entre reputados directivos, científicos laureados y grandes figuras del pensamiento no te librará de los estúpidos. En términos más académicos, la segunda ley reza así: “La probabilidad de que una persona determinada sea estúpida es independiente de cualquier otra característica de esa persona”.

3ª-Un pesado lastre social.

“Una persona estúpida es un individuo que causa pérdidas a otra, o a un grupo, sin recibir ninguna ganancia, e incluso incurriendo en pérdidas para sí mismo”

4ª-Está infravalorada

“Quienes no lo son siempre subestiman el poder destructor de los estúpidos. En particular, olvidan constantemente que a todas horas, en todos los lugares y bajo cualquier circunstancia, tratar y/o asociarte con ellos acaba pagándose caro”. Si la cuarta ley ha funcionado desde el principio de los tiempos, las pérdidas que la estupidez ha infligido a la humanidad son incalculables.

5ª -No hay tonto bueno

Son imprevisibles, temerarios, inconscientes, irresponsables y muchas más cosas, ninguna buena para Cipolla. “Un individuo estúpido es el tipo de persona más peligrosa”, dice su quinta ley. Para este profesor, son poco menos que bombas con patas.

Por cierto, al mencionar a Darwin antes se me ha ocurrido que menos mal que la estupidez humana no supone una limitación evolutiva, al menos a corto plazo….porque si no, vamos listos.

Autor: lentatiana

"La felicidad está en que lo que piensas,lo que dices y lo que haces se encuentren en armonia". Mahatma Gandhi. MI PROPOSITO ES INTENTARLO ESTE 2018 Y DOCUMENTAR LA EXPERIENCIA, de eso va este blog.

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